Geely Azkarra Luxury 1.5 Turbo 7DCT – El más grande la nueva era también muestra sus credenciales

Probamos la versión MHEV del Geely Azkarra, el nuevo buque insignia del fabricante asiático. ¿Cuáles son las propuestas que hace este SUV compacto que quiere también darle una mordida al segmento más popular en Chile? Nos propusimos descubrirlo.

por José Ignacio Gutiérrez
Geely Azkarra

En enero de este año Geely concretó su esperada tercera incursión en Chile, luego de fallidas aventuras representada en primer momento por Derco (desde 2008) y, una década más tarde, por Fortaleza. En ese redebut local iniciado por el SUV-B Coolray, los ejecutivos de Inchcape -la nueva casa de Geely- adelantaron un agresivo plan de lanzamientos que se fortificó dos meses después con el debut del Azkarra, el familiar del segmento C que viene para ubicarse como el buque insignia de la firma china en esta que bien podría llamarse la nueva era. En Rutamotor recibimos la unidad tope de línea, denominada Luxury, para darle rodaje y rienda suelta por una semana.

Geely Azkarra

Lo primero que habrá que decir, es que este SUV de 4,5 metros tiene la particularidad de ofrecerse en su opción más alta con un sistema de hibridación suave de 48V, lo que no deja de ser una particularidad considerando su citado origen (porque a la fecha no hay competencia en ese nicho). Fuera de eso, el Geely Azkarra luce a primera vista como un familiar más maduro y recatado que su hermano menor Coolray en versión también tope de gama -denominada Sport- que captaba buena parte de la atención con un vistoso alerón trasero más propio de un coupé, que de un familiar B.

Geely Azkarra

En la vista frontal, el Azkarra lleva la conocida parrilla concéntrica pentagonal que rodea al emblema Geely, y que esta vez se forma de tres perímetros cromados. Pegado a esta grilla se encuentran los faros principales LED con el haz DRL en las zonas baja y lateral externa del foco.

La forma contorneada del capó es otro elemento que destaca, puesto que, siguiendo el diseño tanto del pentágono como de las luces principales, la cubierta del motor se muestra más musculosa y alta en el centro -con dos nervaduras divisorias-, dejando en nivel más bajo a los tramos que juntan con los grupos ópticos. Más abajo, ya en un segundo plano, asoman diminutos faros antiniebla estirados horizontalmente y dos entradas de aire funcionales sobre el eje delantero. El conjunto frontal se cierra con dos bandas plata inferiores: una a la altura de la patente y, la otra, en el punto de aproximación del vehículo.

Geely Azkarra

Siguiendo con la vista lateral, el segundo integrante de la familia Geely exhibe una línea de cintura alta y ascendente hacia atrás, a medida que el techo también va cayendo paulatinamente. Este es quizá el rasgo más diferenciador de esta cara y, sin duda, es algo que aporta una impronta de robustez muy bien valorada por quien se acerca a este tipo de vehículos de corte familiar. El conjunto vidriado está rodeado por un perímetro plata (como los detalles inferiores delanteros), mismo tono que se repite en el diseño inferior de las cubiertas de espejos, en la protección de zonas bajas de ambas puertas y en las llantas de bitono de 18”, que son de cinco diseños en ‘V’ y mezclan el citado silver con el negro. Como es un must en el segmento, el Azkarra lleva también protecciones oscuras plásticas en los pasos de rueda y en los puntos más cercanos al piso en todo el trazo lateral.

Geely Azkarra

Atrás, el integrante más joven del portafolio Geely vuelve a exhibirse sobrio, aunque con una parada nuevamente de vehículo fuerte y preparado para salirse de la ruta. Se aprecia un alerón separado en tres tercios, cuyo centro está más bajo para crear la impresión de mayor dinamismo. Más abajo cae la luneta en casi 50º y asoman los faros principales, que son seccionados en la parte más baja por una banda plateada que cruza todo el ancho de la zaga y sobre la que reposa el grabado ‘G E E L Y’. Finalmente, en el parachoques van los dos neblineros traseros, una protección nuevamente en tono gris plata y dos conos que reciben las dos salidas de escapes (son funcionales y no meramente decorativas).

El Azkarra por dentro

Al interior, este Geely Azkarra mejor equipado llama la atención por un tapiz de cuero, que, a diferencia de como ocurre en la mayoría de los modelos en el país, se presenta en un particular tono café claro. Luego, las puertas y la zona baja del tablero también lucen este tono castaño, creando un espacio visual muy armónico. Otros detalles están dados por un volante multifunción forrado en piel, que es achatado en la base; por una consola central bien resuelta que va ganando altura a medida que se junta con el tablero y por dos pantallas: de 7” y 12.3”, la primera que funciona como panel de instrumentos y la segunda, que está enfocada en la infoentretención.

Geely Azkarra

Este es a buenas y a primeras el punto más débil del Geely Azkarra en cuanto a equipamiento. Tal como ocurre con el Coolray, el modelo no dispone de conectividad CarPlay ni Android Auto. En su lugar solo hay un mecanismo mirrorlink (hay que descargar una app), pero que no está a la altura ni de cerca de la facilidad que permiten los mencionados sistemas de Apple y Google. El equipo de audio -de ocho parlantes en esta versión- tampoco se distingue por su fidelidad.

Geely Azkarra

De vuelta en lo bueno, la comodidad de los asientos es sobresaliente y, en el caso de la butaca del conductor, se cuenta con ajustable eléctricamente. Esta especie de consola central ascendente deja espacio para un cargador inductivo en el centro (ocultando además el teléfono celular) y dispone de dos cargadores USB adicionales. Un elemento más que me parece digno de resaltar, es el sistema de luces de ambiente, que puede ajustarse en intensidad desde la pantalla central y que cambia en tres colores, según el modo de conducción seteado por el conductor a través de la rueda ubicada en la consola (hay modos Eco, Confort, Sport y Off-Road). Este juego de luces es apreciable sobre todo durante la noche.

Geely Azkarra

Desde la segunda fila la percepción de buena materialidad se mantiene. Primero que todo hay tres apoyacabezas y mismo número de cinturones de seguridad de tres puntos. La extensión de la consola central suma dos conectores USB convencionales y dos salidas de aire traseras para comodidad de los ocupantes, mientras que los respaldos de las butacas delanteras están recubiertos en plástico duro y cuentan con rejillas elásticas para guardar objetos poco voluminosos. Los apoyos de brazos laterales son otra vez blandos al tacto.

Por último, también es un gran elemento a favor el hecho que este Azkarra Luxury equipe un enorme techo solar que abarca a los cinco ocupantes. ¿Poca luz? ¿Mucha luz? Que voten y elijan los de adelante y los de atrás.

Geely Azkarra

Si bien este ejemplar de prueba dispone de las necesarias seis bolsas de aires, de frenos ABS con discos ventilados en las cuatro ruedas y del casi exigible control electrónico de estabilidad (la ley lo hace obligatorio a partir de octubre), habrá que decir que está desprovisto de asistencias a la conducción, tales como el monitor de punto ciego, la alerta a la salida involuntaria de carril o el frenado de emergencia autónomo, todos elementos obligatorios en mercados más maduros.

Impresiones de manejo

A la hora de conducir, en general este Geely Azkarra va en la línea de lo que uno podría esperarse al mirar una prometedora la ficha técnica. Hay un punto importante: si bien este modelo repite la configuración del motor 1.5 litros tricilíndrico del Coolray, en este caso llega a una potencia de 187 caballos y a los 300 Nm de par máximo, gracias a que -como se dijo- tiene adjunto sistema microhíbrido de 48 voltios. Asimismo, esta variante tope de gama es la única que se gestiona por una caja automática doble embrague de siete marchas (las versiones de acceso y la intermedia llevan una AT6), encargada de transmitir el caudal de los motores a los dos ejes.

Geely Azkarra

Al conducirlo en ciudad, este Azkarra fabricado en China -y conocido en otros mercados como Boyue Pro- se siente como un producto muy bien calibrado. En modos Confort y sobre todo Sport, se percibe ágil de movimientos y bastante despierto en las detenciones. De buenas a primeras no se le encuentran con facilidad demoras de respuesta, como sí aparecen en la preconfiguración Eco (lo que se entiende por una lógica limitación de inyección).

En la carretera, con el velocímetro estacionado en los 120 km/h, el vehículo fluctúa -según el modo de conducción- entre las 2.100 rpm en modo económico y las 2.600 rpm a las que salta en la preconfiguración más deportiva (en Confort va en torno a los 2.400 giros). En esta tarea de ir a la velocidad máxima legal, el Geely Azkarra se exhibe bien plantado al suelo y brinda una buena aislación acústica del motor y el exterior. No presenta ningún tipo bamboleos indeseados en curvas. Lo conduje incluso el día del año que más llovió en Santiago, y la respuesta en materia de la seguridad que se confiere al conductor (en ello tiene que ver su condición de ser AWD), es nuevamente un punto alto. Más: no hay necesidad de encender o apagar los limpiaparabrisas, porque equipa sensores de lluvia que son precisos.

Geely Azkarra

¿Cuál sería el punto flaco, entonces? Pues, que tal como tenía como una aprehensión personal antes de iniciar esta prueba, los consumos reales no están tan en línea con los declarados. Era un resquemor con la mayor justicia, porque también había probado hace unos meses el Coolray, y el resultado terminó siendo similar. Este Geely Azkarra Luxury entrega un rendimiento promedio, moviéndose entre los diferentes modos de conducción, que está en el orden de los 11 y 12 km/l. Justicia otra vez: no es nada demasiado terrible, pero tampoco nada muy destacado. Va en el orden de otros vehículos de su origen, que son competencia férrea del Azkarra.

En suma, me parece que el Geely Azkarra es un producto que se percibe con buena calidad de armado. Es un vehículo también bien equipado en temas de confort y que está en la media de lo que ofrecen sus rivales en términos de seguridad. Al la hora de conducirlo, se muestra maduro y hasta generoso en prestaciones, con la ya sabida moneda de pago que son los consumos un tanto elevados. A primera vista el Azkarra causa buena impresión y más tarde, al conducirlo, me parece que en gran medida convence.