Renault Kwid E-TECH: toma de contacto por las calles de São Paulo

La marca del rombo exhibió su pequeño EV con el que apunta a convertirse en un actor de peso en la nueva era eléctrica en América Latina. Lo conocimos en primera persona y aquí te lo contamos:

por José Ignacio Gutiérrez

Ya no quedan marcas que no hablen de electrificación. Y Renault es la última en recoger el guante, prometiendo una auténtica “renaulution“. Así es como le llama a su estrategia verde, pero esta vez también con sabor a América Latina. La marca del rombo nos invitó a São Paulo a manejar el Kwid E-TECH, su 100% eléctrico que, a partir de este mes comenzará a llegar a los diferentes mercados regionales con la misión de democratizar aquello que el subcontinente aún percibe solo a la distancia (al otro lado del charco, uno de cada tres automóviles del grupo ‘renó’ que sale de concesionarios, es un EV).

Renault Kwid E-TECH

En el corazón de esta megalópolis de 17 millones de habitantes nos envalentonamos para salir a darle batalla a un tráfico plagado de kamikazes sobre dos ruedas y de calles con tantos parches (cuando los hay) que -parafraseando a mi colega Jorge Beher- hacen parecer Berlín a nuestra a veces infravalorada carpeta nacional.

Renault Kwid E-TECH

El Renault Kwid E-TECH es, como se dijo, una gran apuesta de la marca parisina. Y es que sus ejecutivos tienen claro que hasta ahora su ruta electrificada local fue más bien testimonial, apenas con proyectos específicos como los que derivaron en los lanzamientos del Kangoo ZE en Argentina y Chile, o de los urbanos de pasajeros Twizy y Zoe, exclusivamente en nuestro país. Ahora es diferente, porque este Kwid con cable apunta a convertirse en una especie de “eléctrico del pueblo”, tal como se perfiló el Spring en 2020, el hermano gemelo del Kwid y que el Grupo Renault vende en Europa con el emblema de la compañía rumana Dacia.

¿Cuál es cuál?

Por fuera hay poca diferencia entre este Kwid eléctrico y su par con motor a combustión, que fue recientemente renovado en julio en Chile. Lo único que acusa la naturaleza de EV de este urbanita, es un frontal en el que se eliminó la parrilla, para reemplazarla por una cubierta piano black sobre la que descansan el rombo y dos líneas cromadas en forma de ‘U’. Esta tapa cubre las dos tomas hembra frontales, a través de las que el Kwid puede rellenar su pila en un mínimo de 40 minutos. El motor -notoriamente menos voluminoso- sigue estando adelante para impulsar a las ruedas directrices.

Renault Kwid E-TECH

Por el costado, todo sigue igual, salvo por un detalle notorio: una pegatina en la zona baja de ambas puertas, que pareciera emular a la fibra de carbono y que lleva en dorado la leyenda ‘E-TECH’. Eso a vistazo rápido, porque si se es más acucioso, entonces también notamos que este eléctrico fabricado en China sepulta las ruedas de apernadura de a tres, para pasarse a una de cuatro fijadores, mucho más convencional. Eso sí, Renault repite la fórmula de llanta de fierro y embellecedor plástico que, de manera austera, imita mayor refinamiento. En el Kwid con motor bencinero, revalidan este esquema las versiones Zen e Intens.

Renault Kwid E-TECH

¿Atrás? Acá sí que no hay cambios, e incluso el maletero mantuvo su buena capacidad de 290 litros cúbicos.

Encuentra las diferencias

En el interior, este Renault Kwid E-TECH nuevamente supone un acertijo a los fijones. A priori todo parece igual que en el Fase 2, aunque tampoco termina siendo así.

Renault Kwid E-TECH

El primer gran punto particular es la supresión de la transmisión -una lástima por Cormecánica, el último bastión de la otrora pujante industria automotriz chilena y que en Los Andes sigue fabricando y suministrando las cajas de cambios para el Kwid ‘normal’-. Sacando los afectos, esta eliminación de la palanca, se traduce en más espacio libre en la zona de la consola, donde ahora solo existe una rueda para moverse entre Drive, Neutro y Reversa. Más minimalista en lo visual y más sencillo en lo funcional.

Lo encontré. En el centro del tablero hay otro cambio. Curiosamente, este Kwid eléctrico vuelve a la pantalla táctil y con teclera del Kwid Fase 1 (el Fase 2 estrenó un display de 8″ con perilla de volumen), que de todos modos es compatible con Android Auto y Apple CarPlay. Funciona muy bien, ¿Imaginas andar de turista por São Paulo sin Google Maps? Mejor que no.

En lo demás, se mantiene un cuadro de instrumentos con cluster digital, que ahora entrega información vital relativa al nivel de carga de la batería y al remanente de kilómetros por recorrer. Sobre el costado izquierdo aparece un ya tradicional reloj que indica si es que el régimen de conducción está yendo por el lado de la eficiencia o si, por el contrario, estamos siendo unos deficientes neo-conductores. La evidencia la tenemos ahí frente a nuestros ojos.

Renault Kwid E-TECH

Hay otras cosas importantes que vale la pena comentar. Más allá de que se conservaron las medidas -el Kwid mide 3,68 m- esta versión ecológica suprime la plaza central trasera (no hay ni apoyacabeza ni cinturón de seguridad), de modo que es ahora es un auto para cuatro ocupantes. Por otra parte, el EV añade dos bolsas de aire a las frontales y laterales que tiene de base el Kwid con tacómetro.

Esquerda, direita…

Ponemos Google Maps en la pantallita, giramos la llave, quitamos el freno de mano, en D y nos vamos.

Hacemos camino al andar y de a poco nos aclimatamos a este nuevo hábitat de motitos locas y de ‘carros’ con parabrisas y vidrios delanteros polarizados, un look casi de corte gangsteril. No toda moda es buena, ya lo sabía. Esta menos.

Ya ‘sacado el rodaje’ o hechos los primeros kilómetros, este Kwid me deja la sensación que siempre me ha quedado de los EV: que a pesar de conducir en un contexto a priori de mucho estrés, uno parece ir en otra sintonía, en una burbuja si se quiere. ¿Qué moldea esa impresión? Pues, que resulta verdaderamente relajante, primero no estar pendiente de subir o bajar marchas -nada nuevo, dirán algunos que pondrán sobre la mesa los AT tradicionales- y segundo, no tener el persistente zumbido o traqueteo del motor en cada esquina. Sé que esto es difícil de hacer ver esto a alguien amante de los motores térmicos -y yo también lo soy- pero en la práctica hasta uno mismo que creció haciendo ‘run, run, run’ con autitos a fricción, termina por decir: “bueno, después de todo no es tan aburrida la nueva era la electromovilidad“. Y de verdad no lo es: en esta ciudad de seis millones de autos, es súper cómodo estar en un semáforo, pisar el acelerador y ganar en un par de segundos más metros que el resto. ¿Un cambio de carril? Aquí -por el tamaño y esa citada agilidad- es pan comido.

Renault Kwid E-TECH

Vamos avanzando, la dirección asistida lo pone también bastante ameno. Es muy suave y hasta precisa, en cierto modo… mi colega me graba. Paramos, hacemos relevo al volante. Yo lo grabo ahora a él. Revisamos el material. No quedaron óptimos: las calles de São Paulo son para andar a los zigzag y o si no a los tumbos… eso también nos muestra algo más, este Kwid EV -casi 200 kilos más pesado que su alter ego convencional- acusa esa ganada en la báscula y se muestra más aplomado, incluso en esa odisea que es meter un giro de volante intempestivo para evitar maltratar algo. Las pocas veces que un bache fue inevitable, el auto copió sobradamente las irregularidades: pienso en dos cosas. La primera, que mi pequeño citycar europeo no duraría más que un par de meses aquí y, dos, que así se entiende cuando las marcas con fábricas en el Mercosur hablan de autos “adaptados a las necesidades de la región“. Más despeje, mayor recorrido de suspensión y llantas más chicas.

A tornar

Después de este paseo de hora y media por ‘la cidade’, emprendemos el regreso. En casi 45 km andados, bajamos la batería al 78%. Nada para ponerse muy nervioso en el contexto del naciente síndrome de la autonomía. Antes que eso sea pandemia, la tecnología de las baterías ya habrá avanzado también buen trecho, dicen las marcas. Que así sea y que ahora este Kwid E-TECH también timbre sus boletos a Chile. Allá también prometimos ponerle tarea. En Derco trabajan para tenerlo en el primer trimestre de 2023.

Se acabó. Adeus!