MINI Cooper S 1.6T AT 2009: Toda la pasión y deportividad británica

por Don Ruta

Lo bueno repite… dicen. En el caso del MINI Cooper esa premisa es realidad. Este modelo volvió en 2001, esta vez producido por BMW. Su diseño retro fue creado por Frank Stephenson inspirado en el Mini original, que fue lanzado al mercado en 1959. Este clásico y modelo de culto para los fanáticos, se vende bajo la marca MINI, y se fabrica en Oxford, Inglaterra. El prototipo fue presentado al público en el Salón del Automóvil de París de 2000. Probamos el modelo 1.6 litros “S”, con caja automática de seis velocidades con mando secuencial al volante.

Y afírmese a su asiento porque de verdad que el Cooper S es 100% deportivo, con un motor de gran performance y una estabilidad realmente notable. Su conducción es altamente placentera. Tiene 175 CV, que lo catapultan como cohete con una facilidad que sorprende. “Es lo más parecido a un karting”, dicen los especialistas. El precio de la versión que testeamos llega a los $ 22 millones en su versión automática de seis velocidades.

DEPORTIVO DESDE UN COMIENZO

Exteriormente lo diferenciamos de sus hermanos pequeños (la versiones estándar 1.6 litros aspiradas) en la entrada de aire ubicada en el capó delantero, un diseño distinto de los parachoques, la “S” colocada por los laterales de la carrocería y un tubo de escape con salida doble situada en el centro del parachoques trasero. Con esos detalles el conjunto es bastante más elegante y deportivo.

MINI Cooper S AT 2009 Retrotest Rutamotor-4

En el interior, en la consola central, se da prioridad al velocimetro, como buen Cooper. Al lado del volante está el tacómetro, ubicado por encima del volante que entrega algunas información del computador abordo. El cambio automático lo encontramos con una palanca al piso y como “paletas” al volante, una a cada lado que permiten reducir o aumentar marchas independientemente una de otra. Seremos concretos sobre su interior ya que consideramos que el fuerte está en su manejo y las sensaciones que entrega. En su espacio se prioriza los asientos delanteros, mientras que en los traseros son cortos, para dos personas. Las butacas delanteras son deportivas pero no llegan a sujetar de una manera tan envolvente como se esperaría para autos de este tipo. Si son muy cómodos y la posición frente al volante es realmente excelente.

Ahora vamos a su corazón. El MINI Cooper S monta un 1.6 al que se le ha añadido un compresor para aumentar la presión del aire y un intercooler. De este modo el vehículo es capaz de entregar 175 CV de potencia a 6.000 rpm. Se trata de un motor de grandes prestaciones y gran capacidad de respuesta que se transmite en una aceleración excepcional. En cuanto pise el acelerador, tanto en bajo como medio régimen, obtendrá una respuesta enérgica e inmediata, todo ello facilitado por el poco peso del Cooper S, de tan solo 1.200 kgs. Esta mecánica colocada en un Mini le proporciona unas prestaciones extraordinarias. 0-100 km/h en 7,1 segundos y llega a los 230 km/h.

El Cooper S es disfrutable en cualquier tipo de carretera, aunque su amortiguación dura (propia de cualquier deportivo) lo hace más entretenido de manejar en carreteras lentas con muchas curvas. Lo llevamos a nuestro circuito en Pie Andino y es en este terreno el Cooper S mostró toda su deportividad, ya que respondió rápido tanto al manejo de la dirección como a la aceleración. Su elevada agilidad a la hora de entrar y salir de las curvas nos hacían subir la adrenalina al llevar cerca de los límites al MINI Cooper S.

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Da gusto cómo toma las curvas este Cooper, con tacto de kart, con un eje trasero firme que en una primera sensación sacude mucho atrás, pero es parte de su ADN, siempre controlable. En general es nervioso de reacciones. Acelerar a fondo en las primeras velocidades hace trabajar al control de tracción en las curvas cerradas y las frenadas en curva provocan un inicio de reacción del tren trasero -como señalabamos- cortado de inmediato por el sistema de control de estabilidad DTC, que nos ayudará a redondear las curvas. El frenaje es impecable, estable y aplomado, incluso en curva.

Un aspecto que no nos gusto es las reacciones de la caja automática en rebajes de marchas, nos pareció que le faltaba desmultiplicación, o sea que la caja no frenaba al quitar velocidades. Hacia “arriba”, o sea al aumentar velocidades, es rápida y contundente. En suma el Cooper S sigue siendo un verdadero karting que se mueve por las carreteras como “pez en el agua”, de forma que su manejo es altamente divertido. Parece un kart, pero no tan nervioso de reacciones como su antecesor, y además es más práctico para todos los días. Los conductores “dinámicos” disfrutarán de este Cooper S, en especial cuando los tramos de curvas lo transforman en un parque de diversiones. Si lo que busca es conducción pura y dura, y no tienes problemas de espacio y claro, $22 millones, sin duda una entretenida opción.

LO  BUENO:

  • Motor explosivo y deportivo
  • Tacto deportivo, tipo “karting”
  • Capacidad de manejo en curvas
  • Frenaje

LO MALO:

  • Equipo de audio mejorable
  • Electronica restrictiva al quitar cambios de la caja AT
  • Precio sobre $22 millones