En la década pasada hubo un boom de marcas premium que ingresaron al país, gracias al buen momento económico que se vivía. Una de las que más hizo ruido fue Rolls-Royce, que eligió Chile como parte de los planes de expansión hacia mercados emergentes que tuvo la marca el 2011, bajo la venta de un representante, para el año 2013 abrir su primer salón de ventas.
Aunque los planes iban como esperaban, incluso llegando a ser Chile el mejor importador de la marca a nivel latinoamericano, las expectativas de la marca no se lograron cumplir. En Rolls-Royce esperaban vender unas 100 unidades durante los primeros 10 años, pero la aventura se cerrará con 40 unidades vendidas hasta la fecha.

La salida del mercado nacional depende de una decisión estratégica de la marca, que optará por enfocarse en mercados con mayor volumen de ventas. Sin embargo, la marca seguirá ofreciendo el servicio técnico y postventa a través del representante Inchcape, quienes también podrán hacer importaciones directas en caso que se presenten nuevos requerimientos.
