Prácticamente todas las marcas ya tienen al menos una opción eléctrica dentro de su catálogo, como una forma de mostrar de lo que son capaces. Pero hay algunos segmentos o nichos donde todavía no es tan factible un auto a baterías.
Los superdeportivos son uno de ellos. Aunque varios modelos han demostrado la superioridad de los eléctricos en cuanto a aceleración, su peso extra es un tremendo lastre en aquellos vehículos que se jactan de ser ágiles y veloces, ya que por mucho que tengan sistemas de control de tracción y materiales superespeciales para sus neumáticos, no lograrán ganarle a las leyes de la dinámica.

Por eso es que Lamborghini es uno de los pocos fabricantes que no tiene apuro alguno en tener pronto un modelo eléctrico. Para ellos, la tecnología actual no les permite lograr la performance de sus modelos actuales si los energizan sólo con baterías, por lo que descartan una opción de ese tipo a corto plazo.
Sus últimos estrenos han demostrado que una correcta y bien calibrada plataforma híbrida tiene un gran desempeño, logrando una tremenda potencia y respuesta, y un peso equilibrado para tener una agilidad característica. Y a pesar de que tienen claro que eventualmente deberán dejar de lado la gasolina, tienen para subsistir al menos durante la próxima década, si es que no se mejora antes la tecnología de baterías.
