Se pensaría que un grupo tan grande como Stellantis debería gozar de buena salud, ya que con la gran cantidad de recursos disponibles y cobertura, tendría que vender lo suficiente como para que aquellas marcas de buen pasar puedan suplir los nichos donde no tiene buenos resultados.

Pero la situación se ha torciendo. Las renovaciones y nuevos modelos que han ofrecido sus marcas no han sido de todo gusto de sus clientes, que ni siquiera apelando a la nostalgia o a nombres conocidos han logrado atraer nuevas ventas o recuperar espacio de mercado. Al contrario, el stock disponible de unidades se sigue acumulando, al punto que varios modelos han pausado producción por días o semanas, para hacer espacio en sus bodegas (ya te contamos del Fiat 500e).
Y como en el fútbol, cuando al equipo le van mal se le echa la culpa al entrenador, en este caso quien recibió las críticas ha sido el CEO del grupo, Carlos Tavares, quien (dicen) agotado por las diferencias con la junta de directores de la marca, renunció de forma inmediata. Esto fue una sorpresa para todos, considerando que él mismo había comentado antes que planeaba retirarse en 2026.
El grupo dio a conocer la situación con un escueto comunicado, en el que indica que uno de los directivos, John Elkann, cubrirá su lugar temporalmente, mientras busca un reemplazante oficial que debería ser anunciado durante la primera mitad del próximo año.
Durante la era de Tavares se concretó la adición del grupo PSA (Opel-Peugeot-Citroën-DS), así como se ejecutó la renovación de Alfa Romeo, se revitalizó a Lancia y en general se produjo la entrada a la era eléctrica. También el dirigente ha estado detrás de la debacle de Chrysler y Maserati, que actualmente no son más que una sombra de lo que fueron hace décadas.
Actualización del 11 de diciembre de 2024:
Con Tavares fuera, voces dentro de Stellantis dicen que nadie quería despedir al motor HEMI V8
