A inicios de este mes la industria automotriz, y en particular Stellantis, vivió un remezón. Y es que Carlos Tavares, salió repentinamente de la dirección del grupo europeo americano, una movida que vino prácticamente dos años antes de su programado retiro, estipulado en principio para 2026. ¿Renunció o fue desvinculado? No hubo claridad en el minuto, pero ya comienzan a salir sabrosos detalles a la luz. Ahora, voces dentro de Stellantis contaron a la cadena CNBC que en realidad «todos querían mantener el motor V8 HEMI«, pero que fue Tavares quien de forma antojadiza lo quitó de varios modelos. ¿Y qué más dijeron?

El medio estadounidense parafrasea al propio directivo, quien en junio dijo que decisiones «arrogantes» habían conducido al grupo a problemas en América del Norte. Pues, paradójicamente, es ahora el mismo calificativo que utilizan los ejecutivos que trabajaron con él para describir su estilo al mando de Stellantis. Varios trabajadores declararon que el enfoque incansable de Tavares en la reducción de costos, su objetivo de lograr márgenes de ganancia de dos dígitos bajo su plan ‘Daré Forward 2030’ y la renuencia a oír a los ejecutivos estadounidenses sobre asuntos del mercado doméstico condujeron a la actual delicada situación de la empresa.

«Si piensas que lo sabes todo, no vas a escuchar a nadie«, dijo una de las fuentes de CNBC, quien agregó que la presión por la reducción de los costos se sintió como tener «una pistola en la cabeza«. Otro entrevistado dijo que Tavares tenía una tendencia a culpar a los ejecutivos ‘americanos’, al tiempo que ignoraba sus propios errores: «si no conoces el mercado, no conoces a los clientes; entonces no puedes tomar las decisiones correctas«, sostuvo.
En la práctica, a Tavares le costaba diferenciar entre las tendencias de consumo de Norteamérica y Europa. Producto de ello es que el directivo habría empujado la reducción de emisiones de Stellantis, lo que suponía la necesidad de quitar motores grandes -como el HEMI V8- para moverse rápido hacia la electrificación. Esto último está sucediendo muy lentamente en Estados Unidos, a pesar del impulso de Tavares.

Con Tavares out, ahora las preguntas quedan instaladas. Stellantis todavía ofrece el HEMI V8 como un ‘crate engine’, vale decir, lo vende como un motor para proyectos independientes. Asimismo, todavía tiene disponible el Dodge Durango Hellcat y sigue empleando el V8 en camionetas grandes. ¿Volverá a montar este tipo de corazones en futuras versiones del Charger, que nace en principio como un EV? Stellantis lo hará ya con el 500 eléctrico y entonces es una de las tantas posibilidades…
¿Qué te parecen los antecedentes que ahora salen a la luz?
