Tras la última tanda de ensayos publicada por Latin NCAP y en la que salieron al pizarrón el Volkswagen T-Cross y el Chevrolet Groove, se generó una serie de reacciones desde distintos actores, muy en particular por la evaluación de 0 estrellas que obtuvo el modelo de Chevrolet (que, tal como te contamos, es el familiar más vendido de Chile en lo que va de año). Sin ir más allá, la propia filial local de la firma del corbatín recogió el guante y emitió un breve comunicado, dando cuenta de algo que resulta a todas luces obvio: que el SUV Groove cumple con todas las exigencias nacionales en materia de seguridad. ¿Dónde radica el problema entonces? En Ruta Motor tomamos contacto con Latin NCAP y conversamos con Alejandro Furas, su secretario general, quien no solo explicó en qué se traduce un resultado de 0 estrellas, sino que también instó a las autoridades locales a hacerse cargo del problema en temas de seguridad vehícular.

En simple, ¿qué significa que un vehículo obtenga cero estrellas en un ensayo?
Que un modelo obtenga cero estrellas en las evaluaciones de Latin NCAP implica que en escenarios similares a los evaluados, es decir en choques o atropellamientos, hay una alta probabilidad de sufrir lesiones de riesgo de vida para alguno de los ocupantes o usuarios vulnerables de las vías; o que las asistencias de conducción no tienen el nivel suficiente para, en maniobras cotidianas, prevenir siniestros.
¿Qué opinión merece a Latin NCAP que un vehículo de 0 estrellas sea uno de los más exitosos comercialmente en Chile?
Chile viene trabajando un programa de etiquetado vehicular de seguridad que obliga a mostrar el nivel de estrellas, impulsado por la CONASET, que fue aprobado por los anteriores y actuales Presidentes y Ministros de Transporte y Telecomunicaciones. Esta iniciativa se ha estado trabajando desde hace más de tres años -incluso desde el gobierno anterior- existiendo al respecto intentos de ajuste a la normativa nacional para contar con avance de esta magnitud en materia de información al consumidor. Sin embargo no se ha implementado aún por parte del Ejecutivo, al no considerarlo como parte de sus prioridades. De haberse aprobado, todos los chilenos hubieran estado informados sobre la seguridad de este modelo y posiblemente hubieran preferido elegir otro modelo con mayor seguridad. Al igual que ocurre con el etiquetado de los alimentos, algo similar ocurriría con la seguridad de los autos: el comprador con la información en mano, opta por otros productos con mejores desempeños. Los chilenos han demostrado con los alimentos que hay conciencia al momento de comprar si la información está disponible.
¿Qué tendría que hacer un cliente que ya tiene un Groove y hoy ve con preocupación que esta noticia aparece en todos los medios?
Sería importante que se unan aquellos que tienen este modelo y están afectados por el nivel de seguridad, para que inicien acciones adecuadas en organismos del Estado que dan cabida a las quejas de los consumidores. Quizás sabiendo y conociendo que hay un proyecto que apunta a informar objetivamente a los consumidores y que se ha congelado voluntariamente por alguna área del gobierno, le quepa la responsabilidad de accionar para corregir esta situación.

También creemos que hay que fortalecer el marco normativo que claramente hoy es insuficiente. Para lo anterior es fundamental que todos los sectores puedan poner énfasis en esta tarea incluyendo consumidores y asociaciones de consumidores, exigiendo mayor normativa que entregue información objetiva al consumidor sobre la seguridad de los vehículos y su desempeño como las estrellas de Latin NCAP, más allá de si por un trámite documental cumple o no las exigencias nacionales.
Tras la publicación de Latin NCAP, Chevrolet Chile compartió una especie de declaración o statement (ver aquí). ¿Qué opina de él?
Es evidente que si el auto lo compramos en Chile, es porque es legal de venderse, por lo que cumple con las exigencias de gobierno. Latin NCAP jamás dice que haya incumplimiento. Con esta declaración la marca busca confundir. Una cosa es la exigencia de las normas locales -que las cumple- y otra es el test de Latin NCAP. Se desprende por lo tanto que las exigencias en seguridad en Chile son muy débiles y están muy retrasadas. De hecho, las exigencias técnicas de seguridad en Chile para importación de autos están al menos 20 años atrasadas respecto a Europa, por lo que dar cumplimiento de las mismas es fácil con tan baja exigencia. Como reacción de lo anterior, puede suceder que el gobierno intente elevar las exigencias, pero muy posiblemente, como ha ocurrido ya, los vendedores de autos impidan elevar esas exigencias mínimas. Es por esto que Chile tiene tal retraso.

Por el lado de Chevrolet, esa declaración es una decepción más ya que es contradictoria con la política de la marca en los últimos años. Hace pocas semanas Latin NCAP publicó un modelo de la marca que transmite totalmente lo opuesto al espíritu de esa declaración (se refiere a la pick-up Montana). Yo me preguntaría si esa declaración fue aprobada por la casa matriz de la marca y si está en línea con las inversiones de la compañía en este sentido desde 2019.
¿Qué te parecen las palabras de uno de los máximos responsables de Latin NCAP y Global NCAP? ¡Coméntanos!
