Para nadie es desconocido el boom de las marcas de autos eléctricos chinos, que cada semana pareciera que hay una nueva en el mercado asegurando ser la próxima Tesla. Pero a pesar de todas las ayudas que pueda tener desde el aparataje gubernamental chino, el mercado mundial sólo tiene espacio para un número de marcas y opciones.
Según un estudio de la consultora Alixpartners, de las 137 startup chinas de autos eléctricos, para el año 2030 sólo cerca de 19 serán rentables a largo plazo, lo que equivale a 1 de cada 7 actuales. Esto debido a la brutal guerra de precios interna, que deja cada vez menos margen de ganancia para las compañías, y que actualmente está ahogando a las marcas más pequeñas o nuevas, y también a las tradicionales del mercado occidental.

Las marcas dominantes de China, como BYD, tienen margen para seguir bajando precios, pero las emergentes están subsistiendo a pérdida gracias a las ayudas de gobierno, algo que seguramente se acabará en un futuro cercano, cuando definitivamente hayan logrado posicionar algunas marcas en el grupo de las mainstream o que tengan un espacio ganado en los principales mercados mundiales.
A pesar que esto está empezando, ya hay algunos caídos, como WM Motor, que cayó en bancarrota el año 2023. LA cosa se complicaría aún más a medida que ingresen nuevos actores al mercado y que tienen un respaldo grande atrás, como el reciente ejemplo de Xiaomi, que ya tiene un exitoso modelo a la venta y prepara un segundo, y que tiene espaldas suficientes para resistir un buen tiempo a márgenes mínimos o a pérdida, a diferencia de las nuevas startup o marcas más pequeñas.
