El mercado aún está tambaleándose tras el golpe que dió Donald Trump la semana pasada, al anunciar aranceles extras de diferentes porcentajes para bienes importados por EEUU. El rubro automotriz tampoco se libró de esto, y varios fabricantes están pensando qué hacer frente a este nuevo panorama, que según varios analistas hará crecer los costos de los vehículos nuevos a precios nunca antes vistos, extinguiendo así el sueño del auto propio para muchas familias estadounidenses.
Esto no podía llegar en peor momento para Jaguar Land Rover. Particularmente para Jaguar, que está en pleno cambio completo de imagen, filosofía y oferta, y no se puede dar el lujo de perder ese mercado, que es el segundo más grande del mundo y donde los vehículos de lujo se siguen vendiendo bien. Pero mientras debaten qué hacer en este nuevo escenario, el grupo Jaguar Land Rover decidió pausar todas sus exportaciones hacia EEUU, al menos durante abril.

Para Land Rover tampoco es una nueva noticia, ya que el que aumente en casi un 30% el precio de sus vehículos los sitúa en otro segmento, por lo que sus clientes podrían ver otras alternativas o simplemente dejarlos fuera de rango. EEUU es poco más de un cuarto de sus ventas anuales, por lo que perder clientes ahí sería significativo para la marca, que ha batallado los últimos años por mantenerse en pie.
Muchas alternativas a corto plazo no tienen. Absorber o traspasar el costo de los aranceles al cliente final son las salidas más obvias, siendo la primera una mejor opción considerando como va a estar el panorama en el mercado, donde otros rivales del segmento se pegarán su salto en precio, limitando así la competencia. También podría haber una tercera alternativa, de asociarse con un fabricante local para que la haga los vehículos en el territorio de EEUU y saltarse los aranceles, pero esto también significará una inversión importante que no tenían dentro del presupuesto, y también salir a buscar un socio con quien lleguen a a un buen trato.
