Un Ferrari manual del 2007 vale más que un nuevo F8 Spider

por Cristian Martinez

En el mundo de los deportivos de alta gama, un gran porcentaje es comprado por los dueños como un trofeo de exhibición o un adorno muy costoso, para cuando un reloj o lápiz de oro fabricado a mano por monjes tibetanos albinos ya no es lo suficientemente exclusivo. En estos casos, para medir tamaños cual es más exclusivo o importante, los números son absolutos: El 0-100, velocidad máxima, potencia y motor, etc. Por eso es que últimamente los fabricantes priorizan eso en lugar de las sensaciones de manejo, ya que saben que un porcentaje menor será realmente usado como un deportivo.

Por eso es que Ferrari hace casi una década que dejó de implementar transmisiones manuales en sus deportivos, las que fueron reemplazadas por unas automáticas mucho más rápidas y optimizadas para pasar cambios, incluso con cambios al volante para jugar en modo manual, pero a fin de cuentas es como usar condón: parecido, pero no es lo mismo.

Por esa razón es que últimamente ha ido en aumento el avalúo de los Ferrari con transmisión manual. En particular uno de los que ha disparado su precio ha sido el F430, que aún está en el limbo de ser un Ferrari antiguo, o uno coleccionable. Este último status seguramente lo tendrá antes los modelos con transmisión manual, el último de su tipo, con la palanca guiada con las marchas tipo F1 (¿quién no jugó con estas en los arcade?) cuyas unidades vendidas en eventos de subastas últimamente han duplicado el valor del mismo F430 con transmisión automática, e incluso se venden por sobre el valor de un F8 nuevo, superándolo en precio hasta por USD$100.000 de diferencia.