El 2025 se perfila como uno de los años más complicados para Nissan. La automotriz japonesa enfrenta una tormenta de problemas que incluye la caída en ventas, tensiones en mercados clave y una profunda reestructuración de su red de producción global. En medio de esta crisis, la compañía confirmó el cierre de su planta CIVAC en Cuernavaca, México, y anunció que en 2028 cesará la fabricación de vehículos en su histórica planta de Oppama, en Japón.
A este escenario se suma un nuevo golpe: Mercedes-Benz decidió desprenderse por completo de su participación en Nissan, equivalente al 3,8% del capital de la compañía. Esta operación, valorada en 47.830 millones de yenes (más de 324 millones de dólares), marca el fin de una relación estratégica entre ambas firmas y desencadenó un fuerte impacto en el mercado financiero, con una caída superior al 6% en las acciones de Nissan en la bolsa de Tokio, la mayor baja diaria desde julio.
Según informó Reuters, el fondo de pensiones de Mercedes-Benz (MBGn.DE) concretó la venta de 140,1 millones de acciones a un precio de 341,30 yenes por título, lo que representa un descuento de casi el 6% respecto al cierre del día anterior. La compañía alemana justificó que esta participación que fue adquirida por su fondo de pensiones en 2016, dejó de ser estratégicamente relevante para sus planes de negocio y que la venta respondía a una ajuste interno.

Este movimiento se produce en un contexto adverso para Nissan. El tercer mayor fabricante de automóviles de Japón ha sido golpeado por los aranceles estadounidenses, una caída en los volúmenes de ventas en Estados Unidos y China y costosos procesos de reestructuración interna. Como resultado, sus acciones acumulan una desvalorización del 24% en lo que va del año, lo que refleja la fragilidad actual de la compañía y plantea dudas sobre su capacidad para recuperar competitividad en el mediano plazo.1
Más allá del impacto inmediato en el valor de sus acciones, la decisión de Mercedes-Benz refleja los desafíos de Nissan para mantenerse competitiva en un mercado cada vez más amplio y competitivo. Por esta razón, la compañía japonesa tendrá que acelerar su innovación tecnológica y fortalecer su relación con la alianza Renault-Mitsubishi si pretende evitar un retroceso mayor frente a sus rivales.
