La industria automotriz brasileña está atenta a los movimientos que están haciendo en el país las marcas chinas, con una inusual llegada masiva de nuevos modelos eléctricos e híbridos de bajo coste, que podrían desestabilizar el mercado local y afectar a la industria manufacturera relacionada, con el consecuente daño al trabajo y la mano de obra local.
Si bien existen un sector que apoya esto, al traer vehículos modernos y económicos, la mayoría de grupos industrializados y sindicatos han hecho un llamado al gobierno brasileño para que acelere la tramitación de nuevos aranceles a vehículos importados desde China, ya que podrían generar un daño catastrófico al trabajo local. Brasil actualmente es el sexto mayor mercado automotriz del mundo, por lo que no es raro que las marcas chinas quieran entrar a ese mercado, ya que actualmente tienen menores restricciones como en otros lados.

Uno de los casos más emblemáticos es el de BYD, que comenzó agresivamente la llegada al país. Gracias a su propia flota para movilizar vehículos nuevos por el mundo, ha logrado enviar 22.000 nuevas unidades sólo durante el primer semestre de este año, y esperan enviar otros 20.000 nuevos vehículos antes que llegue el final de año. Para poner en perspectiva, eso significa un 8% del total de vehículos nuevos vendidos anualmente en Brasil, y más de 1/4 de todos los autos nuevos vendidos en Chile el año 2024.
Actualmente existe un proyecto para implementar aranceles extra a vehículos importados, que aumentaría cada 6 meses hasta llegar al 35% en julio del próximo año, pero actualmente las importaciones están exentas de impuestos extra por una ley del 2015, para impulsar la llegada de eléctricos económicos fabricados afuera.
