A cuatro años de su debut regional, y a cuatro de su llegada a Chile, Jeep introdujo en la región una sutil renovación del Commander. El SUV de siete plazas estrena mejoras estéticas y renueva la gama de motores, sepultando el 2.0 litros turbodiésel y poniendo en su reemplazo el 2.2 litros Multijet, vale decir, el mismo cambio que Stellantis implementó en la camioneta compacta RAM Rampage.

Los cambios para el familiar de 4.76 m de largo principalmente en lo visual. Así, este Jeep hecho en la base FCA Small Wide 4×4 LWB concentra sus cambios en un nuevo parachoques delantero, en faros DRL más estilizados, al igual que los neblineros; y en una parrilla que también ha sido remozada. Las llantas también han recibido atención y ahora cada versión contempla un nuevo juego. Por la zaga el modelo cayó del lado de los familiares que conectan ambos grupos ópticos.

Puertas adentro el cambio más notorio se centra en la consola central, donde el Commander 2026 ha eliminado su palanca de cambios convencional, para sustituirla por una pequeña rueda giratoria, que no solo aporta simpleza al habitáculo, sino que también mejora el espacio.
Jeep seguirá comercializando el Commander con sus motores gasolineros 1.3 turbo y 2.0 litros turbo (este último se sumó solo en 2024), además de una opción turbodiésel, que esta vez pasa a ser la de 2.2 litros (cuando debutó traía el 2.0 litros). El primero desarrolla 175 Hp y 270 Nm; el segundo avanza a 272 caballos y 400 Nm; mientras que el bloque petrolero pone sobre la mesa 200 Hp y el mejor torque de la gama, con 450 Nm.
El motor de acceso sigue gestionado por una transmisión automática de seis cambios, encargada de llevar la fuerza únicamente al eje delantero; mientras que las dos opciones más capaces saltan a una caja AT9, que envía el vigor a los dos ejes.
¿Qué te parecen las mejoras integradas en el Jeep Commander?



