Recaro no atraviesa su mejor momento, y ha llegado al punto en que la empresa se ha visto obligada a declararse en quiebra y más de 200 trabajadores serían perjudicados por esta decisión. La firma alemana, que durante largos años ha suministrado asientos del más alto nivel a marcas como Volkswagen, Ford e incluso BMW, recibió la autorización de la autoadministración por parte del Tribunal de Distrito de Esslingen.
Por si no te suena, Recaro fue fundada a principios del siglo pasado por Wilhelm Reutter y en un principio apuntó a la construcción de carrocerías de vehículos de lujos y a tapizar asientos. No obstante, esto no duró mucho, puesto que comenzaron aparecer marcas como Porsche y Reutter entendió rápidamente el negocio y dio un giro radical, para poner todas sus fichas en la fabricación excepcional de asientos.
Tras los años, la empresa se transformó en uno de los fabricantes más importantes de asientos para vehículos, quizás lo viste en alguna publicidad- como por ejemplo- con equipos de fútbol. Su legado, ha sido elevar el estándar de comodidad y una buena sujeción del cuerpo en el caso de vehículos más deportivos.
En 2020- en plena pandemia- pasó a manos de inversores privados y tras cuatro años, está viviendo esta situación. Por parte de los trabajadores, informan que durante el último tiempo se ha ido deteriorando la estabilidad financiera de la empresa y han visto cómo sus remuneraciones han sido aplazadas.
El compromiso que entregaron los trabajadores según el líder del comité de la empresa Frank Bokowits fue total y señaló que «Estamos y nos sentimos decepcionados por la dirección. Nuestros colegas han hecho grandes sacrificios para apoyar a la empresa».
Según medios locales, desde el sindicato de IG Metall afirmó que por el momento estaría involucrada 215 trabajadores quienes no habían sido informados de que la empresa entraría en quiebra.
