El BMW XM se ubica en la cima de la oferta de la marca, como un SUV top line con el que se tira a la parrilla toda la tecnología que hay disponible. Es un vehículo de gran tamaño, de destacada potencia y con acabados y equipamiento que debería ser una fórmula de éxito por donde se mire, considerando que los sedanes de lujo están siendo reemplazados cada vez más por SUV similares.

Pero no ha sido el caso para el criticado SUV alemán. En el principal mercado para el cual fue preparado, el de EE.UU., ha logrado vender apenas 1.974 unidades durante su primer año, lo cual está muy lejos de las expectativas que tenían los ejecutivos de BMW. Para poner en contexto, en ese mismo mercado el Z4, un roadster con casi seis años a cuestas y que ya va de salida, logró vender más unidades. Por el lado del XM, está transformándose en el BMW con la peor venta de toda su gama.

Pero ese es un solo lado de la historia, ya que las ventas de BMW en EE.UU. aumentaron a cantidades record, logrando un 2.4% de crecimiento con respecto al año pasado, siendo el X5 el best seller de la marca, al que le sigue el X3 y el Serie 4 (junto con la variante eléctrica i4).
Las razones para las bajas ventas del XM no son pocas, pero se podrían resumir en una apariencia llamativa (pero no en el buen sentido), que lleva el lenguaje de diseño a extremos que no han sido del agrado tanto de la crítica especializada, como de los clientes. El otro factor es el precio, que comenzaba en cerca de US$ 180.000, algo bastante alto para un SUV de lujo en un mercado donde la competencia es muy alta, con ofertas similares como un Porsche Cayenne Turbo o un Aston Martin DBX, con diseños mucho mejor recibidos por el público.
