BMW 330i M Sport LCI: Mejoras para una pócima con la cuota justa de picante

Tuvimos por algunos días al tracción trasera más atrevido de la Serie 3 -paso previo al 340i xDrive- que ahora suma mejoras en un necesario refresco. ¿Se notan los upgrades? Vamos viendo...

por José Ignacio Gutiérrez
BMW Serie 3

Como si se tratara de un juego sensorial: descubrir qué es algo sin verlo, solo percibiéndolo, puede ser un ejercicio divertido. Así fue como comencé mi aventura de cuatro días al volante del nuevo BMW Serie 3 LCI, la actualización de media vida de la séptima generación del incombustible sedán alemán, el best seller de la compañía bávara y presentado recién a fines de octubre en Chile. Y es que llegué a las oficinas de BMW a retirar el Serie 3 LCI sin saber a ciencia cierta qué versión tendría estacionada en el subterráneo por unos días: ¿el tope de gama 340i xDrive? ¿el 330i M Sport? ¿320i? ¿320d? Fue a propósito, porque tampoco leí detalladamente el comodato. Lo planteé de la siguiente forma: me propongo sentir el auto e ir adivinando. Así, la primera gran interrogante era: ¿tracción trasera o integral?… Todo comenzó así.

BMW 330i M Sport

El BMW Serie 3 2023 -conocido con el código interno G20- es, como se dijo, una actualización en términos menores, que se concentra exclusivamente en el apartado estético, mas no interviene el aspecto mecánico. Así, en este 330i M Sport se mantiene el motor 2.0 litros Twin-Turbo, que mediante la caja automática Steptronic de ocho cambios transmite casi 260 Hp al eje trasero. Porque sí, apenas bajando por la autopista que une La Dehesa con el resto de la ciudad, un tracción trasera se muestra transparente y sin pudores. No se siente igual un RWD que un xDrive, ni tampoco un motor de 260 caballos comparado con uno calmo de 180: es un 330i.

BMW 330i M Sport

Voy fijando la vista en los elementos que la marca explicó había intervenido en esta actualización LCI, y efectivamente son cambios que no afectan en nada al manejo, pero que sí se ven, sienten y se aplauden. Por fuera este sedán de 4,71 m tiene cambios a nivel de faros, donde los característicos doble ojos de BMW se mantienen, pero en un formato diferente: ahora los ledes son de diseño superior (antes inferior), creando una figura especie de ‘L’ invertida. En el caso concreto de esta versión tope de gama en los Serie 3 de tracción trasera, se suman vivos azules que dan cuenta de que se trata de la tecnología de microledes Matrix.

BMW 330i M Sport

Atrás, la modificación más distintiva viene por el lado de las salidas de escapes, donde este y el resto de la Serie 3 pasó a integrar salidas de escapes cromadas y redondas de 100 mm de diámetro. En el caso particular de esta versión, las llantas son M Sport de 19″ y están vestidas por neumáticos Bridgestone Turanza de medida 255/35.

BMW 330i M Sport

Sin duda donde más se palpan los cambios, es en el interior. Aquí el upgrade que más se percibe a primera vista, es el de la infoentretención. ¿Por qué? Antes el Serie 3 contaba con un panel de instrumentos y pantalla central clásicos, separados entre sí. Esta actualización LCI es una reinvención, porque debuta una doble pantalla de ‘una sola pieza’ curva hacia el conductor, que está compuesta por un display de 12.3″ -el panel- y de 14.9″, la central de infoentretención. ¿Qué es lo llamativo? Que al proyectar Apple CarPlay -puede ser por cable o de forma inalámbrica- la réplica del celular en el display es realmente gigante. Sin miedo a equivocarme, es la proyección de CarPlay más grande que he visto nunca en un automóvil, y es que ocupa los 14.9″ (o 38 cm) de extremo a extremo (otras pantallas son tan grandes como esta, pero ‘cortan’ los bordes). Por supuesto que esto supone gran comodidad no solo para quien conduce, sino también para los acompañantes que, con justa razón, siempre están pendientes de la música y/o podcasts. Otro destacado es que se mantuvo la perilla giratoria del volumen.

BMW 330i M Sport

Tal vez el único punto criticable de este avance en conectividad del Serie 3 LCI, es que los mandos de la climatización -que eran análogos y estaban bajo la antigua pantalla central- ahora quedaron integrados gráficamente en una banda inferior negra, de manera que para modificar la temperatura sin recurrir a los comandos de voz, es inevitable desviar la mirada.

BMW 330i M Sport

Hay otro gran cambio: hasta ahora fue común subir a un BMW y encontrarse con una palanca de cambios de tipo joystick. Esa historia se acabó con la llegada del Serie 3 LCI, ya que la firma decidió eliminar este elemento y situar en su lugar un pequeño switch que cumple idéntica función y que, además, ayuda a crear una limpieza visual del conjunto de la consola que se agradece. En esta versión se cuenta con un cargador inalámbrico muy bien acolchado en goma y que además tiene una cubierta que permite ocultar teléfono y evitar que se mueva de su recoveco, incluso si quisiéramos conducir este tracción trasera de forma alegre. Como es habitual en BMW, junto a los comandos de la transmisión se encuentra la rueda y botones clásicos que permiten moverse por la pantalla, esta vez sin recurrir a la función táctil.

BMW 330i M Sport

Respecto del manejo, no hay demasiado más que decir. Y no porque el 330i M Sport no tenga para comentar sobre su atrevida propuesta al volante, sino simplemente porque -como ya se dijo- se trata en el fondo de un repetición de lo que era hasta antes de este facelift visual. Puede decirse que bajo el viejo refrán de que las cosas buenas se copian, en esta actualización el sedán deportivo vuelve a presentarse como una estudiada fórmula con mucho contenido de sofisticación y necesarias pizcas de diversión.

Gracias a un puesto de manejo bajo, este 330i M Sport se siente de entrada como un deportivo muy capaz, un traje que quizás no le corresponde del todo (porque aún queda el 340i de motor seis cilindros en línea), pero que va encontrando plena respuesta a medida que le ponemos peso al acelerador. Como se dijo, este es un motor turbo de cuatro cilindros de 2.0 litros, que en esta configuración entrega 258 caballos y 400 Nm de par en un rango que arranca particularmente desde bien abajo (1.550 y 4.500 giros). Así, la sensación -incluso con el auto seteado en modo de manejo Eco- es muy satisfactoria, porque este Serie 3 es contestatario apenas arrancado. La puesta a punto en materia de dirección es también de mucha fidelidad, permitiendo movimientos precisos a altas velocidades, con el respaldo de ayudas electrónicas que aseguran tener a raya cualquier comportamiento propio de un tracción trasera (especialmente en curvas). Hoy los autos perdonan mucho y este por supuesto no es ninguna excepción.

BMW 330i M Sport

En síntesis, este BMW 330i M Sport con envase renovado, es a todas luces un refresco necesario para vivir su otra mitad de vida. Y es que ataca donde debía y se hace con el clásico estilo criterioso de BMW. Finalmente, sin recurrir al bloque seis cilindros en línea de modelos tracción trasera como el M240i Coupé, este 330i con chapas M y motor tetracilíndrico es, cuando el conductor lo quiere, una diversión total.