Stellantis sigue con problemas, sin poder recuperarse de uno antes de entrar en otro. A pesar de que han presentado algunos modelos que han sido bien recibidos, como las últimas versiones de Opel, siguen con problemas por la caída en la demanda de sus productos, especialmente en Europa que es uno de sus mercados principales en los segmentos más rentables.
Por eso es que han programado una serie de pausas en seis de sus plantas del viejo continente, para reducir el stock disponible. En la planta de Pomigliano , pausarán la línea de ensamblaje del Fiat Panda por 8 días, y la de Alfa Romeo Tonale por 12 días, dando vacaciones forzadas a cerca de 3800 trabajadores. Mientras que en la planta de Poissy (Francia), detendrán las líneas del Opel Mokka y DS3 por 17 días. Otras plantas de Polonia, España y Alemania también tendrán una pausa.

Para tener una idea de la magnitud del problema, las ventas han caído un 8% durante los 3/4 de año transcurridos, que equivale a 1.19 millones de unidades menos. A esto hay que sumarle los aranceles impuestos por Trump en EEUU, que han afectado principalmente a Maserati y al Alfa Romeo Tonale (por su contraparte Dodge Hornet, que básicamente son el mismo auto).
La compañía ha declarado pérdidas por 2650 millones de dólares durante la primera mitad de este año, y esperan cerca de 791 millones de dólares en pérdidas por los aranceles de Trump durante el segundo semestre, por lo que la situación podría empeorar aún más. Muchos analistas hablan de que la única solución visible sería el achicar el grupo, eliminando algunas marcas de baja rentabilidad o pocas ventas.
