Instalados en Shanghái, escenario de un nuevo Salón del Automóvil, Rutamotor estuvo siguiéndole la pista a las novedades de Lynk & Co. Esta joven firma integrante del Grupo Geely –que debutó en el país recién en noviembre del año pasado, bajo alero de Tattersall Automotriz– presentó en el colosal Centro Nacional de Convenciones y Exhibiciones al último de sus frutos: el Lynk & Co 900, el flamante familiar de tres filas de asientos nacido bajo la dirección del diseñador Stefan Rosen y que ahora aterriza justo en el 9º aniversario de la compañía.

En Rutamotor conversamos con el experimentado ingeniero europeo, quien hace 12 años migró desde Volvo Cars a un proyecto aún en gestación, instancia en la que se le dio una hoja completamente en blanco para crear. ¿Qué es lo diferente entre trabajar para una de las llamadas marcas premium -con casi 100 años a cuestas y con un prestigio más que consolidado- a una firma por entonces no nata, pero que en pocos años, y a la luz de los hechos, ya se ha hecho camino incluso en Europa? Esto contestó:
¿Qué es diferente entre trabajar en una marca con tradición como Volvo y otra naciente como Lynk & Co?
Por supuesto que trabajar para una marca que tiene tanta herencia te da muchas ventajas, pero, por otro lado, necesitas reinventarte continuamente; ciertamente no puedes seguir diseñando autos viejos, porque así no estás realmente desarrollándote ni avanzando.
Una vez que vi el desafío de crear una marca completamente desde cero, pensé: ‘¡Qué tremenda oportunidad!’. Podemos tomar todo el aprendizaje y conocimiento que hemos acumulado y crear algo nuevo y único, sin ninguna de las limitaciones que te impone esa misma herencia. En el momento en que me senté, no resultó tan abrumador, debo decir…
¿Y por dónde y cómo se empieza?
Intentamos usar un método para entender realmente qué queríamos y cómo lo hacíamos para llegar a algo tangible. Quisimos empezar por establecer lo que llamamos valores. Una marca como Volvo, tiene valores, como el de la seguridad, por ejemplo, y que están arraigados. Todos lo saben.

Si escribiéramos una palabra en la pizarra. Decir este es nuestro valor. ¿Cómo se adhiere? ¿Cómo se solidifica? Debe tener peso, porque al día siguiente alguien podría borrarlo. ¿Cómo se convierte en algo arraigado? Ese fue realmente el desafío para nosotros.
Puedo decirte que lo que realmente nos impulsó fue darnos cuenta de que teníamos mucha experiencia en el equipo de diseño, que era el núcleo de unas 10 o 15 personas. Dijimos tomémoslo personal, porque si hacemos algo en lo que creemos, entonces tienes el peso. Eso realmente abre muchas puertas. Se convirtió en un viaje más fácil, así que en ese sentido, porque se volvió tan personal para nosotros, si me preguntas, ha sido bastante… no diría fácil, pero es casi una parte de mí.

Recuerdo que en el equipo nos sentábamos en la sala a debatir, sin llegar a un consenso. Lo mejor es que añadimos otra interpretación al término ‘personal’. De hecho, hay dos aspectos personales: primero, se volvió personal para nosotros, y luego, el auto debía tener personalidad. Necesita tener una identidad única y esto es en realidad algo que fue una de las pocas cosas que Eric Li (dueño de Geely) nos dijo.
¿Qué fue en concreto lo que pidió?
Él quería que el auto tuviera un carácter deportivo, porque atraería a los jóvenes. Mencionó que quería que la gente se diera vuelta al verlo pasar, lo que significaba que no debía parecer un clon de todo lo demás que hay dando vuelta por ahí. Buscaba una identidad única, para que esa personalidad se convirtiera también en personalidad para los autos. Toda la tarea fue personal para nosotros al crearlo… Y así lo hicimos: creamos cuatro palabras clave. ‘Personal’ fue una de ellas y se convirtió en parte de nosotros desde el principio .
¿Y las demás cuáles son?
Otra fue un concepto que lo que llamamos ‘New Tech’, y con nueva tecnología nos referíamos a que sabíamos que el auto no iba a ser algo de lujo o alta gama, así que dijimos que necesitábamos tener tecnología, pero en realidad no necesita ser la tecnología más alta ni la tecnología más cara… tal vez tecnología que no haya estado en un auto antes, estábamos abiertos a esa idea y a ver cómo podíamos aplicarla al auto y también mostrarla. Una de las tecnologías en las que realmente trabajamos fue la del auto compartido, que fue fundamental. Creamos este ecosistema en torno al auto, especialmente para Europa, sobre cómo compartir, la suscripción… en todas estas cosas. Sí, esa fue una parte importante.

Otra palabra era ‘Respetuoso’, que significaba que, al compartir tecnología con Volvo, necesitábamos que el vehículo fuera seguro. Pero no queríamos imponerlo per se, sino que queríamos encontrar nuestro propio camino, así que dijimos: ‘Seamos respetuosos’. Hablamos de respetar a las personas en el auto, a todos los que están en él, pero también de respetar el medio ambiente y, por supuesto, escuchar a nuestros clientes. Esta fue una parte muy importante de nuestro trabajo.
Así que nos queda la cuarta palabra, ¿verdad? Y esa fue un poco confusa: dijimos: ‘Oscuridad’. Viene de que lo primero que queríamos era ser diferentes de Volvo, que siempre hablaba de la luz escandinava, de su importancia, así que nos preguntamos: ‘¿Y si fuéramos la otra cara de esa luz, casi la antítesis de Volvo?’. Nos inspiramos en la oscuridad y especialmente en las grandes ciudades. ¿Qué ocurre cuando el sol se pone en una metrópoli? Todas las luces se encienden y todos los colores de la ciudad cobran vida. Si te paras en el Bund, los grandes rascacielos y todos esos espectáculos de luz… nos inspiró mucho y añadió un nivel de detalle intrincado, algo que sabemos que les encanta especialmente a los clientes chinos. A ellos no les gusta mucho la simplicidad escandinava, que es pureza. La entienden, pero no es su gusto personal. Así que lo que hacemos es mantener esta simplicidad en la forma, pero añadimos algunos detalles. No tememos a la complejidad. Creemos que añadir un poco de textura a una superficie es lo que aprecian nuestros clientes.

El Bund es actualmente el punto turístico más concurrido de Shanghái. A él hace referencia Rosen.
En el actual momento de la industria automotriz, ¿está de acuerdo con la idea de que todos los autos resultan ser más o menos parecidos?
Las empresas quieren presumir, obviamente, de que este no es un auto de motor tradicional. ‘Este es un auto nuevo y eléctrico de batería’. ¿Y cómo lo muestran? Bueno, para alejarse de lo que era la norma antes: energía limpia, es igual a diseño limpio. Entonces, lo que ha sucedido, si observas a tu alrededor en muchas de estas nuevas marcas que surgen, el diseño se ha vuelto muy limpio, muy simplista, también porque eso da una buena ventaja aerodinámica y la aerodinámica es muy importante para la autonomía.

Así es como los autos se convirtieron casi en la norma en cuanto a diseño limpio, energía limpia y aerodinámica. Al observar los diseños era como en una especie de ‘¡así es como se debe diseñar un auto para que parezca de nueva energía!’. Dijimos: ‘No nos metamos en eso’, porque todo el mundo lo hace. Por el contrario, veamos si podemos hacer un vehículo igual de eficiente aerodinámicamente, con carácter, con identidad. Y lo hicimos perfectamente bien, así que nuestro Z10 tiene un valor de CD increíblemente bajo y no parece una barra de jabón. Veo que hay una tendencia, y creo que mucha gente piensa que así es como debe verse el modelo, pero, por supuesto, no es así.
¿Qué es lo que Lynk & Co tiene hoy entre manos a casi 10 años del nacimiento de la marca como tal?
Ahora tenemos lo que llamo una filosofía de diseño, y nuestra filosofía se centra más en los valores y la filosofía que en las líneas y las formas. Sigo pensando que hay algunos puntos fuertes que conviene mantener, porque se obtiene cierto reconocimiento. Para mí, el reconocimiento de marca es positivo, porque añade valor y es una especie de promesa a los clientes que saben lo que obtienen. Si cambias tu imagen, cada auto que haces cambia. ¿Estás experimentando? ¿Eres confiable?. Por el contrario, si muestras consistencia, esto genera confianza. No necesitarás investigar todo sobre ese vehículo; es casi como si pudieras registrarte y decir: ‘Ok, cuando salga el nuevo, lo compraré; sea lo que sea, porque puedo confiar en ustedes’. Así que creo que generar confianza en las empresas es muy valioso, y algunas claves de diseño ayudan a generar esa confianza en la marca.
En Lynk & Co, ahora mismo tenemos nuestras distintivas luces de circulación diurna (DRL) en la parte delantera, dos líneas verticales en el capó. Esto está en el exterior, donde lo conoces, es por donde te enamoras. Es la atracción y la parte delantera del auto que representa casi el 80% de eso. Se convierte en el rostro de una persona, ves su personalidad, y las luces, diría yo, son los ojos. Eso es lo que ves cuando conoces a la gente: la miras a los ojos, así que es fundamental que las luces tengan una identidad propia para tener la mirada adecuada; no quieres que estén tristes, no tienen que estar demasiado enojadas. En definitiva buscas tener la mirada adecuada.
Desde el punto de vista del diseño, ¿la electromovilidad ayuda o complica la labor?
Diría que hay un punto positivo y un punto negativo. Se puede bajar un poco el capó, acortarlo un poco, no mucho, pero en ese sentido ofrece más espacio para los pasajeros. Si el vehículo tiene el mismo tamaño, se puede ampliar el interior, lo cual es una ventaja. La desventaja es que tienes este suelo de batería… claro, no todos los autos son así, pero es la norma ahora mismo. Hay que hacer el auto un poco más alto, lo que, por supuesto, desafía las proporciones. Por ejemplo, algunas empresas hacen un techo de cristal, pero no tienen una cortina sobre él; el objetivo es que el vehículo esté lo más alto posible para los ocupantes, ya que van sentados a una altura considerable.

Es un reto. No tienes el túnel en el centro y dispones de un piso plano, lo que es muy bueno para el interior, pero te sientas un poco más alto, así que en ese sentido para un SUV realmente no importa, porque lo haces más alto de todos modos, pero cuando haces un sedán -que es más bajo- se convierte evidentemente en un pequeño desafío.


