Tenemos claro que la típica camioneta considerada como vehículo de trabajo, prácticamente desapareció del mercado. Ese vehículo simple y confiable, donde el pickup y la capacidad de carga eran más importantes que saber si traía Android Auto o CarPlay, y que generalmente el mayor toque de modernidad y equipamiento era el aire acondicionado, pero que sabías que podías usarlo en pleno trabajo y no iba a defraudar porque se le murió un sensor.

Han aparecido algunos intentos de recuperar ese espíritu, como la primera generación de las Mahindra que llegaron a nuestro país, o algunas camionetas desde China, pero al igual que el resto de marcas tradicionales, han sucumbido a transformarse en un automóvil con un pickup accesorio. Y claro, tampoco podemos dejar el precio atrás, ya que muchas son más caras que un vehículo familiar, algo que no solo pasa aquí, sino que también en la tierra de las camionetas, EEUU.

Pero Slate, una startup estadounidense, presentó una pequeña camioneta compacta y muy sencilla, que vuelve a ese espíritu de vehículo económico y de trabajo, con el plus de ser eléctrico. Además, tiene el respaldo de Jeff Bezos, CEO y creador de Amazon, quien hace tiempo comenzó a vender vehículos por su plataforma, y ahora quiere agregar líneas propias.

Este caso es una muy económica y espartana, que hace al Suzuki Jimny tener un equipamiento y tecnología de punta comparativamente. Por un precio muy bajo, de unos USD$27,000, la camioneta está lista para trabajar, aunque eso si, tiene nada de equipamiento. Y realmente es nada (no radio ni parlantes, no pantallas, alzavidrios manuales, etc.); ni siquiera pintura tiene, eso se agrega como opcional. Lo interesante lentamente empieza a desvanecerse cuando sabes que la cama de carga es de 1.5 metros de largo (prácticamente del tamaño de una Maverick), pero a cambio de no tener segunda fila de asientos), sólo es tracción simple, y las opciones de batería dan una autonomía de 240 kilómetros, o 380 kilómetros. Y la capacidad de arrastre (no carga) es de apenas 550 kg.

Lo bueno es que apuestan por la personalización, y ahí es donde se puede equipar como un vehículo tradicional. Incluso entre los accesorios está un cubre pickup que lo transforma en un SUV, aunque a costa del precio, ya que cada adición aumenta el precio. Apostando por simpleza y bajo precio creen vender unas 150.000 unidades anuales, pero viendo la realidad del mercado, donde personas pagan cantidades ridículas por un café con leche o botellas para llevar agua, la simpleza extrema del modelo seguramente le terminará jugando en contra.

