Saab lleva más de una década fuera del mercado, a pesar de los intentos que hubo por revivirla, tanto de privados como del gobierno sueco, cuando pasó a ser NEVS, que también cayó en desgracia. Sin embargo, dentro de su antigua fábrica en Trollhattan (Suecia) aún quedan restos de prototipos sin terminar, inventos y avances de la marca que nunca vieron la luz.
En un par de semanas saldrán de la fábrica por última vez, para ser todo rematado. Sin embargo no serán piezas de museo, sino que mucho de lo que sea rematado es parte de programas de desarrollo o prototipos, que funcionan (algunos) con lo básico, o bien fueron hechos para probar nuevas tecnologías, como una mula de pruebas eléctricas con motor en la rueda.

Algunos de los modelos son incluso de la época en que capitales chinos estaban respaldando el último intento por salvar la marca, entre ellos Evergrande, que cuando reventó el escándalo finalmente cerró la cortina de forma definitiva. Intentos por comenzar una línea de autos eléctricos, que de haber resultado, pudo haber estado a la vanguardia de la industria eléctrica europea.
Los últimos remanentes de Saab serán rematados este mes, para desaparecer por completo de la historia. Su legado quedará sólo en los libros y uno que otro 9-3 en circulación, a menos que alguien quiera comprar el nombre de la marca, y atreverse una vez más a tratar de revivirla.

