El mercado estadounidense es seguramente el último bastión resistente frente a la avalancha de marcas automotrices chinas, que ya a logrado entrar a varios otros mercados importantes, y está a pasos de conquistar finalmente la industria, mientras las marcas tradicionales miran con impotencia cómo ellos han logrado tanto avance tecnológico y reducción de costos, al punto que es casi imposible competir contra eso (aunque claro, con subsidios estatales permanentes que aseguran un flujo permanente de ingresos, así cualquiera).
Pero eventualmente caerán, tarde o temprano. Como están las cosas, Geely podría ser el primero en ingresar a EEUU, gracias a sus conexiones con marcas ya existentes en el mercado, como Volvo y Lotus, ya que el gigante chino es accionista mayoritario de ambos, además de tener participación en Aston Martin y Mercedes Benz.

Gracias a Volvo tendría el primer paso, ya que la marca tiene una fábrica en Carolina del Sur, que actualmente funciona al 20% de su capacidad máxima. Además ya comparten plataformas entre ambas marcas, por lo que, al menos a nivel de seguridad, deberían cumplir sin mayor problema y homologar no sería un drama. Pero, técnicamente ya están presentes en EEUU.
Esto porque dentro del grupo Geely está Zeekr, una marca eléctrica de lujo que ya tiene presencia en EEUU, aunque en un muy bajo volumen. Si mueven bien sus cartas, esto podría facilitar la integración en el mercado bajo la marca Geely con su principal problema: el consumidor estadounidense, quien finalmente dará el veredicto si vale la pena o no optar por una marca extranjera y poco conocida en esas latitudes. Y que también su origen será asociado a la gran amenaza de pérdidas de empleo.
