En Rutamotor estamos siempre preparados para enfrentar cualquier desafío, especialmente cuando se trata de regularidad, autonomía y consumo. En esta ocasión, BYD nos planteó uno muy exigente: llegar a Puerto Montt en el BYD Song Pro, utilizando un solo estanque de combustible. Nada fácil pensamos, pero ¿qué camino hay, sino el intentarlo? Al recibir la confirmación de que este desafío iba, nos pusimos manos a la obra y planificamos cada detalle. Fue crucial analizar a fondo las características del vehículo, conocer sus límites y, por supuesto, prepararse mentalmente para un recorrido que requería mantener una velocidad moderada y sobre todo constante.

Hasta hace algunos años no hubiera cabido duda de que si se buscaba un vehículo eficiente y con buena autonomía, la opción sería ir por un motor diésel. Estos corazones eran sinónimo de bajo consumo y se convertían así en la elección natural para quienes necesitaban recorrer largas distancias con el menor gasto posible. Sin embargo, los tiempos han cambiado y, con ello, las tecnologías disponibles.
Actualmente, las opciones con motorización diésel son escasas y están concentradas principalmente en camionetas. Este cambio se debe, en parte, a las regulaciones ambientales más estrictas, aumento de alternativas más sustentables y el avance en tecnología de electrificación, como lo son los híbridos, híbridos enchufables y los 100% eléctricos, que no solo ofrecen autonomía competitiva, sino también una reducción en emisiones contaminantes.

Híbridos enchufables
Los vehículos híbridos enchufables combinan un motor de combustión con un impulsor eléctrico, además de baterías de mayor capacidad (que un HEV), las cuales se recargan al conectar el auto a la red eléctrica y, en menor medida, con las frenadas regenerativas. En el caso del BYD Song Pro, este modelo integra un motor a combustión aspirado de 1.5 litros, capaz de generar 96 Hp y 122 Nm de torque, junto con un bloque eléctrico que entrega 194 Hp y 300 Nm de torque. Está acompañado de un batería de 18.3 kWh de capacidad, que ofrece una autonomía de hasta 81 kilómetros en modo 100% eléctrico. Oficialmente, su homologación habla de 1.011 kilómetros de autonomía combinada, un número clave que nos motivó a aceptar este desafío tan interesante para poner a prueba sus capacidades.
Antes de profundizar en el desafío, vale la pena mencionar que a fines de 2024, Arval Consulting publicó un libro dedicado a los híbridos enchufables. En él se analizó por completo este tipo de vehículos, destacando puntos clave que resultan decisivos al momento de adquirir un auto de esta naturaleza. Entre ellos, se subraya que los híbridos enchufables logran una reducción del 37% en emisiones de CO2 durante su ciclo de vida, en comparación con un vehículo puramente a gasolina, y también que consumen un 16% menos de energía que los ICE (Internal Combustion Engine).
Desafío DM-i Challenge
Gabriel Baeza y quien escribe, Nicolás Gerlach, asumimos el Desafío DM-i Challenge, un reto que pondría a prueba tanto nuestra determinación, como así también las capacidades del BYD Song Pro. La aventura comenzó temprano, a las 5 de la mañana en la nueva casa matriz de BYD, ubicada en el sector de La Dehesa. En este punto de partida tuvimos el primer contacto con este SUV y allí realizamos una pequeña inspección para asegurarnos de que estuviera todo en óptimas condiciones. Un aspecto clave era verificar que la batería estuviera completamente cargada. Dejamos nuestras cosas y aprovechamos el amplio maletero de 520 litros para poner nuestro equipaje, que en realidad no era mucho. Todo más bien se redujo a dos mochilas y una pequeña maleta.
Hechas las revisiones, nos dirigimos de inmediato a una gasolinera cercana para llenar el estanque de combustible a tope. Este paso fue fundamental para garantizar que el BYD Song Pro estuviera preparado para enfrentar el desafío de recorrer una distancia considerable.

Cuando el reloj marcaba las 5.35 horas, ya contábamos con el estanque lleno y el 97% de la batería. Con esto, emprendimos rumbo a Puerto Montt. Eso sí, el cuadro de instrumentos de 8.8 pulgadas nos señalaba que teníamos para recorrer 930 kilómetros y la aplicación Waze -proyectada a través de Apple CarPlay en la pantalla central de 12.8″- nos informaba que nuestro destino final (la sucursal de BYD en la capital de Los Lagos) estaba a 1.050 km. Como era previsible, desde el arranque ya se planteaba un desafío complicado de alcanzar.
Tras aproximadamente una hora y 30 minutos de viaje y con 135 kilómetros recorridos, comenzó a despuntar el amanecer en la Región de O’Higgins. Durante este tiempo, notamos que el tiempo estimado de llegada aumentaba ligeramente, ya que nuestra misión principal era mantener una velocidad constante entre 100 y 110 km/h, de forma de optimizar el consumo. En este tramo inicial habíamos consumido el 75% de la batería, lo que nos llevó a realizar un ajuste importante: configuramos el sistema del vehículo para evitar que la batería se descargara más. Esto implicó utilizar el motor a combustión tanto como generador para recargar la batería como para impulsar el vehículo, garantizando así un equilibrio entre eficiencia y rendimiento.

Cuando ya nos faltaban 845 kilómetros para llegar a destino, los resultados en línea comenzaron a ser más alentadoras. El computador a bordo nos indicaba que la autonomía disponible era exactamente de 845 kilómetros, lo que significaba que habíamos logrado igualar las proyecciones iniciales de eficiencia.
Nuestra primera parada fue Chillán, en la Región de Ñuble, donde aprovechamos para comer algo y tomar un breve descanso. Este fue el momento ideal para realizar el cambio de conductor, dejando a Gabriel como copiloto. Con aproximadamente 500 kilómetros por recorrer, contábamos con medio estanque de combustible y una autonomía cercana a los 510 kilómetros, lo que nos daba tranquilidad para continuar el viaje sin mayores contratiempos.

Durante esta etapa, decidimos amenizar el trayecto escuchando música y explorando la función de karaoke integrada en el vehículo. Sí, leíste bien: el BYD Song Pro incluye un micrófono, que permite cantar y disfrutar de un entretenido canturreo mientras se viaja.
Ya en la recta final, Gabriel volvió a tomar el mando. Sin embargo, la tranquilidad se vio interrumpida cuando se encendió la alerta de «por favor reposte», indicando que comenzábamos a utilizar la reserva de combustible. En ese momento, quedaban cerca de 100 kilómetros para concluir la travesía. Aunque el cluster del vehículo nos informaba que disponíamos de 102 kilómetros de autonomía, los nervios y la tensión crecieron a medida que el trayecto avanzaba.

A 9.6 kilómetros del destino la realidad era que el BYD Song Pro no nos mostraba la autonomía y solamente teníamos el 20% de la batería. Lo único que salía de nuestras mentes como un deseo era lo relacionado con llegar pronto.
¡Lo logramos! Finalmente arribamos a la sucursal de BYD en Puerto Montt tras 12 horas de viaje (cuando el reloj marcaba las 18:14 horas) y un recorrido oficial de 1.052 kilómetros. Superamos los 1.011 kilómetros homologados y entonces la satisfacción fue inmensa. Estando en el sur de Chile, no tuvimos más opción que celebrar el éxito con un crocante y jugoso cordero al palo. Ahora sí con las llaves sobre la mesa hicimos un buen ¡salud!

