Apenas Donald Trump llegó al poder amenazó a medio mundo con aranceles extra, para incentivar la producción local de diversos bienes, entre ellos los automóviles. Y aunque finalmente no fue tan extremo como prometió durante la etapa de campaña, sí implantó cuotas de arancel a vehículos provenientes particularmente de tres países: Canadá, México y China.
Precisamente en este último país no se quedaron tranquilos, y devolvieron la mano. Y es que tras el arancel del 10% impuesto a todo vehículo fabricado en el país asiático, ellos hicieron lo mismo implantando un 10% extra de arancel a los vehículos provenientes de Estados Unidos. Por ahora la medida afectará solo a los que tengan un motor a combustión de cilindrada igual o superior a los 2.5 litros.

Si bien no son muchos los vehículos que exporta EE.UU. hacia China, la gran mayoría son modelos SUV premium y sport con cilindradas superiores a eso, por lo que es evidente que se verán afectados por los gravámenes.
Pero no será lo único, ya que China ha anunciado que también pondrá aranceles extra al gas licuado del petróleo y al petróleo de origen estadounidense, tras los anuncios de Trump por aranceles a algunos metales. Todo indica que esto seguirá escalando.
