La electromovilidad ha sido uno de los grandes temas de la industria automotriz a nivel global en los últimos años. Muchas marcas comprometieron metas ambiciosas en plazos reducidos; sin embargo, la realidad ha demostrado que dichos objetivos han debido ajustarse, retrasarse o incluso replantearse. Chile no ha sido la excepción y las cifras más recientes confirman tanto avances como desafíos pendientes.
Según el último informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac), durante agosto se comercializaron 3.465 vehículos con tecnologías cero y bajas emisiones, lo que representa una baja respecto del mes anterior. No obstante, si lo comparamos con el mismo periodo del 2024 el mercado registró un crecimiento del 85,5%.
Del total vendido en agosto, 781 unidades correspondieron a modelos enchufables (eléctricos e híbridos enchufables), mientras que 2.648 unidades fueron no enchufables, es decir, híbridos convencionales y microhíbridos.
En términos acumulados, entre enero y agosto se han comercializado 21.282 vehículos de este segmento, una cifra alentadora en términos de volumen. Sin embargo, solo el 2,6% corresponde a unidades con enchufe, lo que refleja que la penetración de la electromovilidad plena aún es incipiente.
Dos conclusiones clave por parte de Anac
De acuerdo con los datos de Anac y del Registro de Vehículos Motorizados (RVM) del Registro Civil, es posible identificar dos tendencias fundamentales:
-
La categoría de mayor crecimiento corresponde a los modelos no enchufables, los cuales representan un primer paso en el camino hacia la electrificación.
-
La adopción de vehículos eléctricos aún avanza a un ritmo insuficiente para cumplir con la Estrategia Nacional de Electromovilidad, que establece que en 2035 el 100% de las nuevas ventas deben corresponder a vehículos eléctricos.
Ajuste de proyecciones y llamado a las autoridades

Ante este escenario, Anac ajustó sus proyecciones y estima que recién en 2028 los vehículos enchufables superarán el 6% de participación de mercado, una meta considerablemente más baja que lo previsto en los objetivos oficiales.
La asociación además lanzó un llamado de atención al Gobierno, advirtiendo que Chile aún no cuenta con un programa integral de electrificación liderado desde el sector público, ni con la claridad suficiente respecto de incentivos, infraestructura y regulaciones necesarias para acelerar la adopción. Otros países, remarcan, ya avanzan con políticas definidas y consistentes, lo que genera una ventaja competitiva frente al mercado local.
El departamento de Informes y Estudios de Anac analizó la información econométrica nacional junto con la ausencia de programas de incentivos a la electromovilidad. A partir de estos antecedentes se elaboraron las nuevas proyecciones de ventas de vehículos cero y bajas emisiones.
La llamada “meta 5/5”, que esperaba alcanzar este año un 5% de participación de modelos enchufables, no se cumpliría. Las estimaciones indican que solo se llegará a un 2,9% del total de ventas. De cara al 2025, la participación proyectada sería del 3,8%, mientras que recién en 2027 se alcanzaría el umbral del 5%, con más de 16 mil unidades comercializadas. Un año después, en 2028, las ventas de eléctricos y PHEV sumarían el 6,1% del mercado, superando las 20 mil unidades. Si se incluyen los modelos no enchufables, la participación total del segmento de cero y bajas emisiones sería de 27,3%, con poco más de 90 mil unidades.
Este escenario refleja una tendencia clara: aunque Chile ha avanzado en la incorporación de tecnologías más limpias, la velocidad es insuficiente frente a las metas que el país se ha impuesto para 2035. La falta de políticas públicas robustas, incentivos concretos y una infraestructura adecuada pone en riesgo no solo el cumplimiento de la estrategia nacional de electromovilidad, sino también la competitividad de Chile frente a otros mercados que ya lideran la transición. El desafío no está en las proyecciones, sino en la voluntad de transformar esas cifras en una política real de Estado.
