La década de los ’80 sigue estando de moda. La moda, remakes de películas, retorno de grupos musicales directo del asilo, y ahora último también emblemas automotrices vuelven a la vida para apelar a la nostalgia, y al sueño del que fue niño en esos tiempo y ahora tiene un poco más de dinero para comprarse algo. Varias marcas lo han hecho, así que Ferrari se preguntó ¿y por qué yo no?.

Su respuesta fue sacar a uno de sus grandes nombres: Testarossa. Este nombre se usó por última vez en 1996 cuando se dejó de fabricar el modelo, pero ahora vuelve en gloria y majestad como el tope de modelos híbridos enchufables de la marca, para reemplazar al SF90 Stradale, y disponible en versiones coupé y convertible.

Su corazón es un V8 twinturbo, que trabaja en conjunto con tres motores eléctricos, para generar en conjunto 1032 hp (casi el triple del modelo original), donde el V8 aporta con 819 hp. Dos de esos motores están en el eje frontal, y ya que es un híbrido enchufable, tiene un modo de conducción sólo eléctrico. Este tiene ciertas limitaciones, como su velocidad máxima no supera los 130 km/h, y apenas 24 kilómetros de autonomía gracias a su pequeño pack de baterías, de 7.45 kWh.

La combinación de uso de los motores es interesante. Los motores eléctricos delanteros funcionan sólo «hasta» los 210 km/h, más allá de eso ya no aportan potencia extra. El tercer motor eléctrico, que va entre la transmisión y el motor V8, funciona de forma constante hasta que llega a los 328 km/h, la velocidad máxima del nuevo Testarossa. Y hablando de velocidades máximas, puede llegar a los 100 km/h en 2.2 segundos, y a los 200 km/h en 6.3 segundos, por si andan algo apurados o con dolor de estómago.

El nuevo Testarossa no es un rediseño o actualización del modelo clásico. En realidad es sólo el uso del nombre, ya que en cuanto a estilo, el vehículo es una evolución del SF90, pero no hay rastros del diseño clásico ni una insinuación a lo que era el Testarossa. Ferrari vio potencial en el nombre, lo usó, y el próximo año veremos si tiene el efecto que esperan… Seguramente así será, y se venderá como pan caliente.

