Los vehículos fabricados en China la tendrán cada vez más difícil el entrar al mercado estadounidense, ya que además del reciente aumento en tarifas o impuestos a los vehículos eléctricos fabricados en China (que pasaron de un 25% a un 100%), próximamente se podría sumar una nueva medida de protección a la industria local.
Se trataría de una prohibición al uso de software y hardware de procedencia china en los sistemas de navegación autónoma y conectividad de vehículos, por la posible recolección de datos que se pueda realizar desde estos sistemas a los conductores en EE.UU., algo que ha sido catalogado como parte de los riesgos de seguridad nacional. Esto se aplicará tanto a las posibles marcas chinas que se homologuen para entrar a EE.UU., como a los autos de marcas tradicionales que sean fabricados en esas tierras.
Esto sería publicado durante esta semana y comenzaría a aplicarse a partir de 2027, con posibles inclusiones de vehículos de procedencia rusa. Pero una agrupación de fabricantes automotrices estaría por solicitar una extensión al plazo, ya que deberán buscar nuevos partners y proveedores, o bien desarrollar soluciones propias para suplir estos elementos.
La principal preocupación de la oficina de Biden, quien está llevando la iniciativa, es que quien controle esos sistemas en un futuro donde la mayoría de los vehículos tengan conexiones entre sí, y se conduzcan de forma autónoma, pueda deliberadamente apagar esos sistemas en algún momento, provocando un caos enorme en el peor de los escenarios.
