El mundo petrolero y la electromovilidad son los polos opuestos, donde el avance de uno es imparable y significará la muerte del otro. Pero eso no significa que en este tiempo turbulento de cambio, donde ambos se traslapan, no puedan hacer negocios y beneficiarse ambos. Toyota sabe esto, por lo que llevan un buen tiempo trabajando con Idemitsu Kosan, una refinería japonesa, para una nueva fábrica donde harán electrolitos sólidos, la base para las baterías en estado sólido.
Idemitsu espera tener resultados con su planta piloto a fines del año 2027, a pesar de ya haber demostrado logros con experiencias a baja escala previamente. Con esto, Toyota podría tener sus primeras baterías de estado sólido durante el año 2028, con lo que apuestan lograr autonomías superiores a los 1000 km, con tiempos de carga cercanos a los 10 minutos.

Pero Idemitsu no son los únicos colaborando con la gigante automotriz. Sumitomo Metal Mining, un grupo minero japonés, aseguraron un contrato para proveer con los materiales especializados y minerales necesarios para la fabricación de las baterías.
El plan de trabajo de Toyota a mediano plazo, presentado el 2023, ya indicaba tener sus primeras baterías en estado sólido durante el 2027 o 2028, para tener autonomías cercanas a 1000 km y tiempos de recarga del 80% en 10 minutos. Pero ya se encuentran trabajando en una nueva generación de baterías, con autonomías que aumenten a 1200 km y tiempos de recarga aún menores.
