Toyota mantuvo por décadas una joya exclusiva para magnates japoneses: el sedán de superlujo Century, un vehículo que apuesta por lo clásico y sutil en lugar de modernidad y extravagancia, pero que no tiene nada que envidiar en cuanto a detalles de fabricación con un vehículo de Rolls-Royce, Bentley o Maybach. Pero los planes cambiaron, y para expandir la línea al mundo apostaron por una nueva marca, que quedará por sobre Lexus.

Su estreno como marca independiente será con un coupé, una apuesta arriesgada considerando que es el segmento que está más cerca de seguir el camino de la extinción por la caída sostenida en ventas, en prácticamente todos los segmentos, incluyendo al superlujo. Sin embargo, recordemos que el Century sedán y SUV en el mercado están nombrados bajo la marca Toyota.

La configuración interior seguramente es una de las cosas que más llama la atención, ya que si bien tiene sólo dos asientos, mantiene el espíritu de ser un vehículo para chofer, con el asiento del pasajero desplazado 3/4 hacia la cabina trasera, para dar mayor espacio, suficiente para incluso rotarse y facilitar el acceso. La cabina tiene un nivel de acabado y diseño que bien podría redefinir lo que es el «superlujo». Y para lograr ese rojo tan llamativo de la unidad presentada, se usaron al menos 60 capas de pintura.

El resto de características, como la plataforma motriz, motorizaciones, fechas de estreno y otro equipamiento sigue siendo un misterio. Seguramente no apostarán por una potencia extrema, sino que en algo que entregue una suavidad de conducción suficiente, claramente sin tener que definir al auto como lento. Pero por ahora queda claro que será un nuevo actor, y pronto uno muy relevante en el segmento.







