A inicios del 2020 fue la fiebre de las startup eléctricas, momento en que aparecieron una serie de marcas nuevas que prometían tener el vehículo eléctrico definitivo para superar a Tesla. Atrás quedaron esos años, con muchos caídos en batalla, a los que se suma una más: Nikola. La marca que prometió mucho, que incluso llegó a firmar acuerdos millonarios, y todo sin vender un solo vehículo.
Pero el dinero se acabó, y tras fallidos intentos para buscar inversionistas que le inyectaran dinero a la marca, no les quedó más remedio que tirar la toalla y comenzar el proceso de bancarrota en EEUU. La misma empresa que para el año 2020 llegó a capitalizar casi 27.000 millones de dólares y firmar un contrato multimillonario con General Motors para proveer la base de una Silverado eléctrica a cambio de fabricar la prometida camioneta Badger (todo lo anterior sin haber vendido un solo vehículo), terminó perdiendo en un 95% el valor de sus acciones.

Pero viendo atrás en la historia de Nikola, tampoco debería ser una gran sorpresa. De una forma muy resumida, se puede explicar en que fueron una gran fábrica de humo. En su historia no mostraron una unidad 100% operativa ni funcional, todo fue promesas y especificaciones muy optimistas.
El caso más conocido fue un video de muestra de sus camiones, que al poco después hizo que le llegaran demandas a la empresa acusándola de que el video era falso. Esto derivó en que el fundador de Nikola, Trevor Milton, fuera condenado como culpable de fraude por esos videos.
