Cuando Hyundai presentó su primera camioneta, pensada y diseñada por y para el mercado estadounidense, tenían altas expectativas. La camioneta era una alternativa compacta, monocasco, y con potencia suficiente, que era algo que los clientes pedían, «hartos» de no tener en el mercado una alternativa más chica que un departamento monoambiente.
Pero por bien que pintaba la Santa Cruz en ese momento, no contaban con que en otra fábrica estaban planeando otra opción para el mismo segmento, que logró calar profundo y se transformó en un tremendo salvavidas para Ford. La Maverick logró combinar un tamaño aceptable con un diseño robusto, y un precio mucho más accesible, que finalmente hizo que el mercado optara en su gran mayoría por la propuesta de la marca local.

La Santa Cruz el año pasado logró vender 25500 unidades, pero la Maverick vendió 6 veces más. El hecho que sea por y para EEUU tampoco le hizo un favor, mientras los lotes de venta siguen acumulando unidades sin vender. Por lo que este semestre comenzarán rápidamente a bajar su producción hasta detenerla totalmente, casi un año antes de lo programado.
Tampoco hay señales de una segunda generación. Hyundai, según cuentan los rumores, está trabajando en una camioneta de chasis de largueros para EEUU, y competir en el segmento de la Tacoma o la Ranger, pero viendo el poco éxito que tuvo la Santa Cruz, es poco probable que la consideren como una segunda generación.
