Cuando comenzó a funcionar la Fórmula E, la máxima categoría para bólidos monoplaza 100% eléctricos, muchos la consideraban de inmediato como el sucesor o futuro de la Fórmula 1, excepto por un tema: la potencia de los vehículos, que quedaba muy corta si se comparaba con la de la máxima categoría del automovilismo.

Después del hype inicial ha bajado el interés por la categoría de competencia eléctrica, pero la próxima actualización de los vehículos, considerada como la cuarta generación de la categoría, podría volver a atraer las miradas, ya que solucionará uno de sus principales problemas. Estos nuevos modelos llegarán con un chasis renovado, un reglamento modificado, y lo más importante, un gran salto en potencia.

En modo normal, los Fórmula E tienen una potencia que es comparable a un sedán eléctrico promedio, y en Attack Mode la aumentan hasta los 469 hp, lo cual tampoco se ve como la gran cifra. Pero el nuevo reglamento hará que los motores tengan cerca de 600 hp en modo normal, y en Attack Mode superen los 800 hp, un número que ya se puede pensar que es de un superdeportivo.

Si hablamos de performance, estos modelos podrán acelerar hasta los 100 km/h en 1.8 segundos, y llegar a los 200 km/h en 4.4 segundos. Su velocidad máxima estará limitada a los 355 km/h, y esperan que estos nuevos modelos sean al menos 5 segundos más rápidos en dar una vuelta a circuitos callejeros, más trabados que uno regular.
