Este avance estuvo directamente influenciado por el alza superior al 30% en los precios de la bencina y el diésel en las últimas semanas, lo que ha llevado a los consumidores a buscar alternativas más eficientes en costos de uso.
En el acumulado del año, los vehículos electrificados —tanto enchufables como no enchufables— alcanzan 11.910 unidades comercializadas, con un incremento de 94,1% frente al mismo período de 2025. Este escenario evidencia un cambio relevante en el comportamiento del mercado, donde las cotizaciones por modelos de nuevas energías han aumentado más de 300% desde fines de marzo, impulsadas por su equilibrio entre eficiencia, autonomía y practicidad.
Dentro de este crecimiento, los electrificados no enchufables (híbridos y microhíbridos) lideran en volumen con 8.498 unidades (+83,3%). Los microhíbridos suman 4.833 unidades (+74,1%), mientras que los híbridos convencionales alcanzan 3.665 unidades (+97,1%), consolidándose como la principal puerta de entrada a la electrificación gracias a ahorros de entre 30% y 40% en consumo en uso mixto.

Por su parte, los vehículos electrificados enchufables (100% eléctricos, híbridos enchufables y de rango extendido) totalizan 3.412 unidades, con un crecimiento acumulado de 127,2% y un fuerte salto en marzo (+237,9%). Sin embargo, su participación aún es limitada, representando solo un 4,6% del total del mercado. Dentro de este grupo, los eléctricos puros (BEV) suman 1.802 unidades (+61,3%), mientras que los híbridos enchufables (PHEV y P-EREV) destacan con 1.610 unidades y un crecimiento de 318,2%.
A pesar del aumento en la venta de estos modelos, todavía sigue siendo lenta la tendencia de las nuevas energías, donde a marzo de 2026 representan el 15,9% de las ventas, frente al 84,1% que aún concentran los vehículos a combustión. En este contexto, surge la necesidad de impulsar medidas que mitiguen el impacto del alza de los combustibles, especialmente para quienes dependen del auto para trabajar o movilizarse a diario. Al mismo tiempo, se plantea una oportunidad estratégica para el país: mientras los combustibles fósiles son importados, Chile sí tiene el potencial de avanzar hacia una mayor independencia energética mediante el desarrollo de la electricidad de origen renovable.
Fuente: anac.cl
