Lo que muchos fabricantes llamaron hace años atrás como «la amenaza china» hoy es toda una realidad: Las marcas provenientes del gigante asiático ya están dominando con holgura el mercado de los vehículos eléctricos, ya que hoy casi 8 de cada 10 eléctricos vendidos en el mundo son de alguna marca de origen chino.
Aunque en varios países de la Unión Europea están pidiendo restringir las ventas por posible dumping y el daño que ocasionaría a las marcas locales, lo cierto es que en mercados como el español y el austríaco los clientes se están inclinando cada vez más a las marcas chinas, que aunque hace 10 años atrás eran el símbolo de la construcción de dudosa calidad y poca durabilidad, hoy no queda más que aceptar que son los líderes en cuanto a tecnologías eléctricas.

Si bien en los mercados principales aún tienen una baja presencia, como en el alemán o inglés donde no pasan del 8%, la tendencia es al alza. El fuerte está en los países menos desarrollados, como el mercado latinoamericano o africano, donde a falta de restricciones y leyes algo menos restrictivas han podido hacerse de un nicho importante del mercado.
Lo más importante es que esta alta presencia mundial la han logrado sin vender una sola unidad en EEUU, donde al contrario que las autoridades locales, los fabricantes han aceptado que están detrás de los chinos en cuanto a tecnología, y se han abierto a joint venture a la inversa, para esta vez ser ellos quienes se beneficien del intercambio tecnológico.
