En Honda no lo están pasando bien por la competencia china, ya que mientras tratan de retomar un rumbo claro para entrar de lleno a la electromovilidad, ven con pavor cómo la industria China los adelanta y se les escapa, con mínimas oportunidades para alcanzarlos. Los traspiés de la marca japonesa han sido varios, siendo el último uno de los más costosos.

La cancelación a último momento de los modelos eléctricos 0 SUV, 0 Saloon y Acura RSX, además del Afeela 1 (el trabajo conjunto con Sony), cuando estaban prácticamente listos para el mercado, supuso una gran pérdida económica para la compañía. Esto hizo que la compañía se replantee muchas cosas, ya que en palabras del CEO de Honda, el escenario es dantesco: «No tenemos oportunidad de competir contra esto», comentario hecho después de visitar la fábrica de un proveedor chino.

La opción que les queda es volver a separar la unidad de Investigación y Desarrollo (R&D) del negocio principal, para evitar la influencia corporativa del desarrollo técnico, y que puedan experimentar libremente. Honda había funcionado de esa forma desde la década del ’60, y que desarrolló modelos como el primer Civic y el motor CVCC, que pavimentaron el camino para ingresar al mercado estadounidense. Sin embargo, la oficina de R&D se unió al negocio principal en el año 2020, para ahorrar costos y mejorar la eficiencia de desarrollo, algo que al final no resultó.
Con esto esperan lograr «algo» que vuelva a poner el foco de atención sobre la marca, algo popular, rápidamente vendible y de un margen de ganancias relevante. Puede ser una tecnología específica o un nuevo modelo, pero tiene que ser algo. Porque lograr un desarrollo al ritmo de los gigantes chinos es una tarea titánica, que logran nuevos desarrollos cada año y medio, para copar el mercado.
