Uno de los principales desafíos que han enfrentado los vehículos eléctricos en distintas partes del mundo, incluido Chile, es la infraestructura de carga. Sin duda, la escasez de estaciones de carga ha sido una de las mayores barreras para los consumidores a la hora de dar el salto a la movilidad eléctrica, generando incertidumbre sobre la autonomía y la practicidad del uso diario. Sin embargo, en algunos lugares, este obstáculo ha sido abordado con éxito, transformando lo que inicialmente era un problema en una solución eficiente y accesible. Un claro ejemplo de ello es California, cuna de gigantes de la industria como Tesla, Rivian y Lucid Motors, y uno de los epicentros de la movilidad eléctrica a nivel global. En este estado, la adopción de autos eléctricos ha crecido exponencialmente en los últimos años, impulsada por una fuerte inversión en infraestructura y políticas públicas favorables.
El impacto de este esfuerzo es realmente notable. En cifras concretas, el gobernador Gavin Newsom detalló que en todo el estado se han instalado un total de 178.549 cargadores, tanto públicos como privados. De estos, la gran mayoría—162.000 unidades—corresponden a cargadores de nivel 2, diseñados para una carga más lenta pero eficiente en espacios como estacionamientos públicos y centros comerciales. El resto son cargadores rápidos de corriente continua (CC), que permiten recargar las baterías en tiempos significativamente menores.

Para poner esto en perspectiva, si comparamos estas cifras con la infraestructura de combustibles fósiles en el estado, encontramos una diferencia sustancial. De acuerdo con la Comisión de Energía de California (CEC), actualmente existen alrededor de 120.000 surtidores de gasolina en la región. Esto significa que los cargadores públicos para vehículos eléctricos ya superan en un 48% a las estaciones de servicio tradicionales.
Pero el dato más impresionante surge cuando se considera la carga domiciliaria. La CEC estima que en California hay aproximadamente 700.000 cargadores residenciales, lo que refuerza aún más la expansión y adopción de la electromovilidad en el estado.
