Quizás los más jóvenes no lo recuerden, pero hubo un tiempo en que Ford tenía en su catálogo algo más que camionetas y el Mustang. Sedanes y hatchbacks eran lo que más vendía, algunos con mejor reputación que otros, pero al final del día tenían una oferta suficiente para cubrir varios segmentos del mercado.
Pero a mediados de la década pasada decidieron que en su plan de negocios eliminarían los automóviles de varios mercados, dejando sólo camionetas, SUV y el Mustang disponibles, sus modelos más rentables, por lo que para el 2018 el Fusion (o Mondeo), Flex, Fiesta y Focus desaparecieron del mercado estadounidense, entre otros. Pero en Europa el hatchback es (era) rey, por lo que siguieron con vida por un par de años más.

Y todo tiene un final. Ford anunció que el Focus dejará de ser fabricado en la planta de Saarlouis, Alemania, única planta que seguía fabricando el modelo, lo que complica aún más la situación de la marca en el continente europeo, donde las ventas bajan, su presencia disminuye, y los modelos nuevos (como el Puma) no han logrado ganarse un espacio en el mercado suficiente como para justificar su existencia.
Por ahora las esperanzas están en la problemática alianza con Volkswagen, que tampoco ha logrado dar los frutos que se esperaban. De llegarse a un acuerdo, podrían usar al ID.Polo como base para un nuevo hatchback Fiesta eléctrico. Por mientras, se cree que para el 2027 podría aparecer un nuevo crossover para cubrir el vacío del Focus, utilizando piezas y plataforma del Kuga (Escape) para reducir costos.

