Dodge tenía todas sus esperanzas puestas en el Charger Daytona, pero el modelo ha estado lejos de lo que esperaban a nivel de ventas. Eso tiene a todos corriendo en círculos dentro de la marca, ya que no logran levantar cabeza y los números siguen bajando, lo que los deja en una posición peligrosa dentro del grupo Stellantis, que clama por algún éxito de ventas.
Con la caída del Hornet (la versión Dodge del Alfa Romeo Tonale), Dodge quedó sólo con dos modelos en su oferta: una vetusta Durango y el Charger Daytona (a pesar que este último se vende en versiones sedán y coupé, con motorizaciones V6 o eléctricas). Esto lo deja a la par de Chrysler, que también cuenta con sólo dos modelos tipo minivan (Pacífica y Voyager), aunque ambos piden a gritos una actualización.

A pesar de ser un SUV clon del italiano, el Hornet logró mejores ventas que el Charger Daytona, pero los aranceles extra que comenzaron a aplicárseles (ya que era fabricado en Italia) lo mataron. La Durango es el modelo con mejores ventas de la marca, pero también es una plataforma antigua, que actualmente tiene un muy buen precio para ser un vehículo cero kilómetro.
Todo esto ha dejado muy mal parado a Dodge. Su situación actual no tiene una salida rápida ni pronta, tampoco tiene en carpeta lanzamientos próximos que le permita mejorar las ventas. El Charger Daytona difícilmente podría levantar sus ventas a una cantidad aceptable, y la Durango se le nota mucho la edad, por lo que su éxito se le acabará luego. En este momento, Chrysler y Dodge son lastres para Stellantis, que tampoco está con un buen pasar, por lo que todo indica que más temprano que tarde, le tirarán la cadena a ambas marcas para quedar con el recuerdo de sus años mozos.

