¿Cómo es viajar en un Volvo EX30 Cross Country de Santiago a la cordillera?

¿Cómo es viajar a la cordillera a bordo de un Volvo EX30 Cross Country?

La firma sueca decidió someter a su más reciente creación a una ruta exigente, enfrentando terrenos y condiciones poco habituales para un auto eléctrico.

por Nicolás Gerlach Parodi
Volvo EX30 Cross Country

El Volvo EX30 no solo ostenta el título de auto eléctrico más vendido en Chile, sino que también se ha transformado en el emblema de una nueva era para la marca. Hace poco, llegó a nuestro país la versión Cross Country, una reinterpretación más aventurera y desafiante, que se eleva como la cúspide de la gama. Esta variante incorpora una configuración bimotor, capaz de liberar 428 caballos de fuerza y alcanzar los 100 km/h en menos de cuatro segundos. Pero más allá de los números, el Cross Country transmite una energía distinta: la de un vehículo que invita a dejar atrás el asfalto y perderse en la montaña.

La marca sueca nos propuso un desafío tan simbólico como exigente: viajar desde Santiago hasta Portillo, ascendiendo entre curvas y paisajes que parecen pintados. Un trayecto que se convirtió en el escenario perfecto para descubrir las virtudes de esta versión —y también aquellas aristas que aún pueden pulirse—, mientras la electrificación se encuentra cara a cara con la cordillera.

Volvo EX30 Cross Country

El desafío del Volvo EX30

La cita fue en la sucursal de Volvo en Vitacura, un punto de partida que, más que una reunión de prensa, parecía el preludio de una travesía. La marca nos había preparado una jornada distinta: una invitación a descubrir la esencia aventurera del nuevo EX30 Cross Country. El modelo que nos esperaba tiene un precio de  $49.900.000 en Chile y llega con un atributo clave: un mayor despeje del suelo, que ahora alcanza 190 mm, frente a los 177 mm del EX30 convencional. Un detalle que, aunque parece menor, cambia por completo la forma en que se enfrenta el camino.

Antes de partir, las instrucciones fueron claras. Iríamos en caravana, tres vehículos, cada uno con tres periodistas a bordo. En el auto número tres íbamos Marcelo Palominos, editor de Autocosmos; Romina Cannoni, editora de MT La Tercera; y quien les escribe, dispuestos a vivir la experiencia desde el asiento de un EX30 blanco, con el 99% de batería y toda la expectativa por delante.

Volvo EX30 Cross Country

En los minutos previos al arranque, repasamos los datos más técnicos: el sistema de doble motor eléctrico que entrega 428 caballos de fuerza y 543 Nm de torque, alimentado por una batería de 69 kWh capaz de ofrecer hasta 436 kilómetros de autonomía. Cifras que, sobre el papel, son imponentes, pero que solo el camino podía confirmar.

La organización ya tenía todo previsto: no habría preocupaciones por la carga. Nuestro destino, el Hotel Ski Portillo, cuenta con dos cargadores eléctricos, y no cualquier punto de carga: es el más alto de toda la red Volvo en Sudamérica, a casi 2.900 metros sobre el nivel del mar. “La cordillera no es un obstáculo para la electromovilidad”, nos comentó Rodrigo Espinoza, gerente de Volvo Cars Chile, «El Hotel Portillo ahora forma parte de nuestro compromiso con un futuro más limpio, sostenible y donde la naturaleza sigue siendo la protagonista.”

Volvo EX30 Cross Country

Ya en ruta, dentro del auto tres, las conversaciones fluyeron con la naturalidad de quienes se embarcan en una pequeña aventura. Alguien recordó que hacía años no subía a Portillo; otro confesó que sería su primera vez. Afuera, la ciudad comenzaba a quedar atrás y el paisaje se abría, mientras el EX30 Cross Country avanzaba con esa mezcla de silencio y energía contenida.

Las primeras sensaciones de manejo no tardaron en llegar: el auto responde con agilidad, despierto, siempre listo para ganar velocidad sin esfuerzo. Sin embargo, entre comentarios técnicos y risas, surgieron también las observaciones. Las plazas traseras, por ejemplo, no resultan especialmente cómodas para trayectos largos. Normalmente hay espacio para deslizar los pies bajo el asiento delantero, pero en este caso no lo hay, lo que se convierte en una pequeña incomodidad con el paso de los kilómetros. Además, el área posterior carece de salidas de aire propias y de apoyabrazos, y aunque el techo panorámico regala una vista del cielo, no dispone de cortina, algo que extrañamos bajo el sol intenso de media mañana.

En los caracoles rumbo a Portillo, el comportamiento del auto sorprendió por su solidez y aplomo. Cada curva era una oportunidad para comprobar cómo la tracción integral bimotor distribuía la potencia con precisión quirúrgica, manteniendo el control incluso en las secciones más estrechas y polvorientas. El par instantáneo hacía que las pendientes parecieran menos desafiantes de lo que realmente son.

Llegada a Portillo

Volvo EX30 Cross Country

El Volvo EX30 Cross Country llegó a destino sin sobresaltos, tal como se esperaba. Al detenernos frente al Hotel Portillo, la batería aún mostraba un 40% de carga disponible, un resultado más que correcto si se considera que no buscamos la eficiencia, sino que conducimos en condiciones reales, exigentes, y casi sin oportunidad de regenerar energía durante el ascenso.

El paisaje nos recibió con parches de nieve dispersa, suficiente para recordar la altitud y la crudeza amable de la cordillera. El aire era más limpio, más frío, y el silencio del entorno es algo mágico. Desde allí, el Hotel Portillo se ubica a pocos metros de la aduana.

Volvo EX30 Cross Country

Durante el almuerzo en Portillo, la marca aprovechó la pausa para ofrecernos una presentación más detallada del EX30 Cross Country. Fue el momento ideal para mirar con calma lo que ya habíamos sentido en la ruta: su interior minimalista, fiel al espíritu escandinavo, donde todo se reduce a lo esencial. En este modelo, no hay un cuadro de instrumentos tradicional; toda la información se centraliza en una pantalla táctil de 12,3 pulgadas, que requiere cierta adaptación al principio, pero termina por volverse natural con el uso.

Entre los asientos delanteros se ubica un compartimiento de piso multifuncional, y en la parte trasera, una caja de almacenamiento deslizable y lavable bajo el túnel central, pensada para mantener el orden.

El EX30 Cross Country también ofrece dos propuestas de diseño interior que reflejan el compromiso de Volvo con la sustentabilidad y la estética nórdica. La primera, Indigo, apuesta por una atmósfera moderna y deportiva, confeccionada con fibras recicladas de jeans (hasta un 50%). La segunda, Pine, transmite serenidad y calidez, inspirada en los bosques del norte, con telas suaves al tacto y lino natural

Volvo EX30 Cross Country

Pasamos la noche en el Hotel Portillo, mientras la producción se encargaba de recargar los vehículos, asegurando que al día siguiente arrancáramos con la batería al 100%. La mañana trajo consigo un paisaje transformado: la luz clara de la altura y la quietud de la cordillera. En el descenso, la experiencia cambió completamente; las pendientes se convirtieron en aliadas del freno regenerativo, que permitía recuperar energía con cada curva y cada tramo de bajada, haciendo que la autonomía pareciera infinita y reforzando la sensación de que la electromovilidad puede convivir con la aventura en altura.

La marca aprovechó la jornada para llevarnos al Parque Andino Juncal, un trayecto que permitió poner a prueba algunas condiciones del Volvo EX30 Cross Country. El camino era de ripio, nada extremo, pero suficiente para constatar que este modelo se comporta con solvencia incluso fuera del asfalto convencional. Más allá de la conducción, el parque nos regaló paisajes impresionantes, rincones que recomendamos visitar sin dudarlo, donde la naturaleza despliega todo su esplendor.

Volvo EX30 Cross Country

Ya en el regreso a Santiago, la batería aún mostraba más del 68%, una señal clara de que es posible salirse del camino principal y explorar lugares remotos en un auto eléctrico, aunque siempre de una manera distinta a la que ofrece un vehículo convencional.

   

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