La guerra comercial que comenzó Donald Trump con China al parecer no le rendirá los frutos esperados, sobre todo tras sus últimas acciones y declaraciones de interés, que no le han caído en gracia a buena parte del mundo. Después de algunas declaraciones (medio en broma, medio en serio) de interés por anexar Canada a sus territorios, el país del norte ha respondido dándole donde más le duele.
El primero ministro canadiense Mark Carney declaró que tuvo reuniones con autoridades chinas, entre ellas el presidente Xi Jinping, en las que negoció un nuevo acuerdo comercial, donde prácticamente eliminaría los aranceles a vehículos chinos, pasando de un 100% a un 6.1%, a cambio de colocar un límite a 49.000 unidades importadas anualmente, siendo la mitad de ellas con un valor de venta menor a USD$25.000.

Ese límite de ventas equivale a menos del 3% de los vehículos nuevos anualmente, pero es un punto de entrada, ya que la meta es que se instalen plantas de ensamblaje y fábricas en el país, para transformarse en un polo competitivo en el continente. Pero de todas formas, el tratado y su impacto será revisado en 3 años más para analizar su continuación.
Curiosamente y contra lo esperado, Trumpo vio con buenos ojos el acuerdo entre Canada y China, ya que comentó «Bueno, es ok. Eso es lo que él (Carney) debería estar haciendo. Si puedes tomar un acuerdo con China, deberías hacerlo». Sin embargo, dentro de Canada salieron voces contrarias al acuerdo, ya que algunos creen que podría dañar la economía y puestos de trabajo local, ya que el país también tiene instaladas fábricas importantes de marcas estadounidenses.
