Toyota ha sido hasta ahora algo reacio a la electromovilidad, con algunos desarrollos propios pero a paso más lento que la competencia, ya que ha priorizado otras motorizaciones, como los híbridos enchufables, que -creen en la firma- es más viable con la tecnología actual. Pero en China se piensa distinto, ya que allá la casa japonesa tiene toda una gama de vehículos eléctricos.

El último estreno ha sido el bZ7, un sedán que se sitúa como su tope de gama, más grande que un Tesla Model S, lanzado por la joint venture GAC-Toyota. Este nuevo modelo está equipado con la última tecnología, con 27 sensores (un LiDAR, radares, cámaras de alta resolución, y ultrasonido) para la asistencia a la conducción autónoma, su ubicación espacial y detección de posibles riesgos o amenazas, todo controlado por el sistema de Huawei HarmonyOS, y compatibilidad con el ecosistema Xiaomi para una smarthome.

A pesar de que es el tope de línea, su plataforma motriz parece de modelo base. Cuenta con una potencia máxima de 278 hp, pero su batería de 71 ó 88 kWh le permiten una autonomía de hasta 700 kilómetros, y una carga rápida para ganar 300 kilómetros en 10 minutos de cara.

Lo mejor de todo es su precio. A un equivalente inicial de US$ 34.500, es más barato que un Corolla, e incluso que un Tesla Model 3 en China, lo que podría poner en aprietos a la marca eléctrica estadounidense. Esto lo deja como una verdadera ganga, considerando el tamaño, equipamiento tecnológico y autonomía.

Quizás el único «pero» (y entre muchas comillas) que se le pueda destacar es la potencia, que para ser el tope de gama, no es tan destacable como en otras marcas, pero nunca tan poca como para decir que se queda corto. Y el hecho que se soporta en hardware Huawei, que podría descartarlo inmediatamente si quisiera ingresar al mercado estadounidense.
