Sabemos que Nissan está haciendo lo posible (y tratando con lo imposible) para revertir su delicada situación financiera, peor que la de uno al terminar las Fiestas Patrias. Ha sido tal el nivel, que la compañía nipona ha puesto a la venta centros de desarrollo a nivel global para lograr algo de fondos e igualmente ha retrasado pagos a proveedores para mantener las cuentas con dinero. Pero aún no es suficiente.
Como si fuera poco, se detectó un pequeño defecto en unos motores que podría significar el tener que hacerle cambio de motor a casi medio millón de vehículos (eso solo en EE.UU., sin contabilizar los afectados en otros países). El defecto afecta a los descansos del cigüeñal, que fueron mal especificados y podrían tener desgaste prematuro.

Para ello primero se llamó a revisión a los vehículos para ver el estado del aceite en el cárter. Si no se observan restos de metal, el vehículo no tiene problemas, pero, si hay restos en el aceite, se gana un nuevo motor.
Este problema afecta a los motores 2.0 y 1.5 turbo de compresión variable, que fueron indicados como una gran novedad para el diseño de motores a combustión en general, pero que no han logrado el despegue comercial que se esperaba. Estos motores se utilizan en los Nissan Rogue, Nissan Altima, Infiniti QX50 e Infiniti QX55, disponibles en el mercado estadounidense.
