Una de las pocas marcas del grupo Stellantis que aún tiene los pies firmes sobre la tierra es Ram, que goza de buena salud gracias a la permanente demanda de camionetas. Tras una conversación entre el CEO de Stellantis y el recientemente electo presidente Donald Trump, la marca del carnero emitió una circular interna, detallando la estrategia que tendrá para los próximos años.
Del documento oficial, lo más relevante fue que volverán al segmento de las camionetas medianas, que el anterior grupo Chrysler abandonó cuando dejó de fabricar la Dodge Dakota (en la época en que Ram seguía siendo parte de Dodge). Esta será fabricada en Estados Unidos, asegurando el vínculo de la marca con el país, a todas luces el elemento clave tras la conversación con Trump.

Para ello se reacondicionará la planta de Belvidere, lo que significará el retorno de cerca de 1.500 empleos a la zona tras el cierre temporal de esas instalaciones. La inversión significará movimiento extra de contratistas y proveedores, por lo que el impulso local de la economía será fuerte. En cuanto a la camioneta, no se dieron muchos detalles, pero se especula que sería al menos una híbrida (o híbrida enchufable), para competir en el reñido segmento de la Ford Ranger, Toyota Tacoma y Nissan Frontier.
Otro punto importante del memo fue que la nueva generación de la Dodge Durango será desarrollada y fabricada en las instalaciones de Detroit, en lugar de tercerizar o llevar a otros mercados su fabricación. Tampoco se entregaron más detalles sobre la nueva versión de este tradicional SUV, pero al menos en el rubro automotor Trump cumple su promesa de volver a activar la industria estadounidense, tal como lo hizo antes con Ford. Veremos qué pasará después…
