Las motorizaciones híbridas enchufables han sido tradicionalmente consideradas una solución de transición entre los motores a combustión —dependientes de derivados del petróleo— y la electromovilidad, al combinar beneficios de ambos sistemas. En teoría, esta tecnología permitiría reducir consumos y emisiones sin renunciar por completo a la autonomía y prestaciones de un motor convencional.
En ese contexto, y considerando que las marcas estadounidenses históricamente no se han caracterizado por su eficiencia energética, sino más bien por lo contrario, la incorporación de un sistema híbrido enchufable en vehículos de estas características parecía una alternativa lógica y prometedora.
Los números no terminaron de convencer, a pesar de que modelos como el Wrangler 4xe y el Grand Cherokee 4xe fueron los PHEV más populares durante un tiempo en EEUU, por lo que Stellantis decidió cortar por lo sano y eliminarlos de su oferta en ese mercado, tras críticas por su precio y una serie de recalls importantes.

Esto también afectará a la Chrysler Pacifica Hybrid (sí, Chrysler aún existe y tiene ese único modelo, que pierde una variante más) y al Dodge Hornet PHEV, algo que no es muy sorprendente considerando que el Alfa Romeo Tonale, el gemelo taliano, para la versión 2026 cuenta sólo con motor a gasolina.
Pero esto no significa que Stellantis tira la toalla, ya que lo volverán a intentar con una nueva generación de modelos, como el Jeep Cherokee que tendrá una versión PHEV, o versiones con extensor de rango para las RAM y el Jeep Grand Wagoneer.
