Mercedes-Benz quiso comenzar su era de electromovilidad con una sublínea EQ, con vehículos de un diseño diferente al que estábamos acostumbrados, muy aerodinámicos pero que también resultaron en formas muy genéricas y poco agraciadas. La tecnología aplicada no fue suficiente para cambiar a sus clientes tradicionales, por lo que tras malos resultados, el EQE y el EQE SUV no tendrán una segunda generación.
Esto también se justifica por la necesidad de reorganizar su catálogo y eliminar modelos que se superponen, para evitar canibalizar ventas. Ambos modelos fueron estrenados en el mercado el año 2021, pero en aquel entonces la tecnología de baterías no estaba muy desarrollada, por lo que las autonomías no eran las mejores, ni tan llamativas como para justificar el gasto, ya que ambos modelos se movían en el rango de entre US$65.000 – US$95.000.

De todas maneras, en Mercedes-Benz tienen claro que estos modelos tendrán un sucesor espiritual, que no será un reemplazo directo. Se trata de las próximas versiones eléctricas del Clase E y del GLC, que mantendrán formas mucho más fieles a sus contrapartes con plataformas tradicionales.
Un destino similar tendrán los otros modelos de la gama EQ, que lentamente serán reemplazados por los nombres tradicionales, una vez que las motorizaciones eléctricas pasen a ser «la nueva normalidad».
