Maserati hace un buen tiempo que huele a gladiolos dentro de Stellantis, donde incluso marcas agónicas como Lancia tuvieron un mayor apoyo desde el grupo. A diferencia del resto, su línea no ha tenido una renovación importante, y aunque unidades como el SUV Levante logró tener mayor relevancia, sus números siguieron siendo de marca nicho, quedando atrás en cuanto a rentabilidad.
Los números lo confirman, Maserati va en picada y sin frenos. El año 2025 cayeron sus ventas en casi un 30% con respecto al año pasado (que ya eran bajas ventas), bajando de las 11300 unidades del 2024 a apenas 7300 unidades vendidas durante todo el año. Para ponerlo en perspectiva, Ferrari y Lamborghini vendieron más unidades, y sólo porque ambas marcas han decidido mantener un output bajo para que sigan siendo modelos exclusivos.

Si lo comparamos con Porsche, el escenario es dantesco. La marca alemana sería un competidor mucho más cercano que los superdeportivos italianos, pero la distancia entre ambas en abismal, ya que resumiendo los números, en 10 dias Porsche vendió todo lo que Maserati hizo en un año.
Maserati culpa al escenario externo por la baja de ventas. Los aranceles extra en EEUU y la baja de demanda por bienes de lujo en China (incluyendo autos), aunque tienen claro que una oferta limitada y poco llamativa no les ayuda. Por ahora no tienen tampoco grandes estrenos en el corto plazo, por lo que lo único que les queda es seguir haciendo ediciones limitadas o especiales de sus modelos actuales, tratando de llegar a nuevos clientes.
