Las amenazas de aranceles extra a casi todo vehículo que sea vendido en EEUU y fabricado fuera de sus fronteras tiene a varias marcas complicadas pensando que hacer. En un extremo tenemos a Honda, quienes están considerando seriamente el trasladar sus operaciones desde Mexico a EEUU para no ser afectados por los aranceles extras, mientras que otros como BMW, asumirán el costo o pérdida por aranceles, sin trasladarlo a sus clientes (al menos eso dicen por ahora).
Pero hay otro grupo pequeño al que no le afectaría esto. Hyundai por ejemplo, quienes durante el primer período de Trump optaron por invertir fuertemente de forma directa para tener sus instalaciones y centros de operaciones en EEUU, lo que hoy los tiene en una posición aventajada con respecto a sus principales rivales, quienes fabrican en países cercanos por ser más económico.
Estas inversiones también incluyeron espacio para el desarrollo de vehículos eléctricos, lo que mitigará el efecto de cualquier medida proteccionista que quiera imponer la administración Trump frente a la amenaza a la industria local de los vehículos chinos, que al menos en cuanto a electromovilidad no tienen nada que envidiar a las marcas tradicionales, que en muchos casos incluso van más adelantados tecnológicamente.
