Ford comienza un nuevo capítulo en su historia. Después de más de siete décadas operando desde su emblemática sede conocida como la “Casa de Cristal”, la compañía abandona el edificio inaugurado en 1956 para instalarse en un nuevo y moderno complejo dentro de su campus de Dearborn, Michigan. La mudanza forma parte de un plan integral de transformación que busca impulsar nuevas formas de trabajo y acelerar el desarrollo de la próxima generación de innovación automotriz.
La nueva sede es gigante: cuenta con 2,1 millones de pies cuadrados distribuidos en cuatro niveles, lo que representa más del doble de espacio respecto a su antigua ubicación. Actualmente, unos 2.000 empleados ya operan desde las nuevas instalaciones, cifra equivalente a la capacidad total que ofrecía la histórica Glass House. Sin embargo, el edificio fue diseñado para albergar entre 4.500 y 5.000 personas una vez que esté plenamente operativo.

Aunque el complejo ya está en funcionamiento, la finalización total del proyecto está prevista para 2027, culminando así un proceso iniciado en diciembre de 2020.
La nueva sede de Ford fue diseñada para potenciar la colaboración y la eficiencia: cualquier empleado puede acceder libremente a espacios de trabajo compartidos, áreas de servicios y zonas especializadas como estudios de diseño, talleres y salas de exposición, lo que facilita dinámicas flexibles y multifuncionales. La disposición vertical del edificio —capaz de alojar vehículos en casi cualquier punto— reduce más del 80% el tiempo de traslado de materiales y mejora la circulación interna.

La compañía norteamericana recalcó que la infraestructura está diseñada para optimizar el desarrollo de productos como la experiencia de los empleados. Trae seis estudios de diseño, showroom equipado con plataformas giratorias, iluminación avanzada y una pantalla gigante para evaluar vehículos físicos y digitales. Hay más de 300 salas de reuniones con tecnología de colaboración global, comedor de gran tamaño, zonas de bienestar y lactancia.





