La situación de Volkswagen es mucho más crítica de lo que aparentaba ser. Noticia hizo un anuncio reciente sobre la posibilidad de cierre de una de sus plantas, por la situación económica de la compañía, que ha visto como cae su demanda de forma sostenida sumado a la lentitud de adopción de la tecnología eléctrica, a lo que ellos le habían puesto todas sus esperanzas.
Tras el anuncio de cierre de dos de sus plantas para reducir costos de producción, el jefe de finanzas de Volkswagen, Arno Antlitz, en una reunión con trabajadores les dijo que la marca tiene «uno o dos años» para revertir su situación económica, antes de caer en una posición en la que no tenga retorno.

Tras la pandemia, el mercado europeo (principal consumidor de la marca) se contrajo, y no creen que a corto plazo vuelva a recuperarse la demanda pre-pandemia. Pero tampoco ayudó a que Volkswagen pusiera tanto énfasis en vehículos eléctricos, que tras un boom inicial se ha reducido su demanda a escala global, por lo que no han podido recuperar lo invertido como esperaban. Esta situación también la han sentido todos los fabricantes a nivel mundial.
Un tercer punto en contra, es que ya no son tan rentables como antes en China, donde la cantidad de oferta local y externa en ese mercado han hecho que las ventas también disminuyan, al punto que dejaron de ser una inyección de dinero constante.

El cierre de fábricas es algo que hace por primera vez la marca alemana, peor que en palabras del CEO, un ajuste y algunos despidos ahora evitará miles de despidos en un futuro. En contraparte, el sindicato de trabajadores ya ha amenazado con huelgas, apuntando con el dedo a los directivos por no haber previsto esta situación y dejado de invertir en vehículos híbridos, en lugar de apostar todo a los eléctricos.
