Hemos visto varias veces cómo carroceros y preparadores independientes logran traer de vuelta a la vida vehículos clásicos, equipándolos con tecnología moderna y manteniendo el estilo por el que fueron conocidos. Clásicos son los restomod a los Jaguar E-Type o los Porsche 911 de hace décadas atrás, al igual que los Muscle Car de la era dorada de Detroit.
El Mustang está entre los favoritos, siendo el Mach One o el Boss 429 los preferidos, donde muchos compran y restauran carrocerías que el tiempo ha maltratado, para traerlas de nuevo a la vida. En este caso, Revology fue un paso más allá, haciendo el vehículo nuevo desde cero, sin una carrocería donante como base, sino que fabricando todo sobre una nueva carrocería hecha de aluminio, diseñada con este único fin.

En lugar de «actualizarlo» o hacer una interpretación moderna del diseño, optaron por seguir el lema «si no está malo, no lo repares», y diseñaron el vehículo tal como si fuese una réplica. Luces halógenas, llantas grandes, y un interior sin pantallas ni grandes lujos, aunque aquí sí se alcanza a ver algo de modernidad, en detalles de tapicería o parlantes; hasta el mando del aire acondicionado es a la antigua.

Pero sí invirtieron en actualizar lo que vale la pena. El modelo original llevaba un gran V8 de 7 litros y 375 hp bajo el capot, que fue reemplazado por un 5.0 V8 Coyote mucho más moderno y sobrealimentado, para pasar los 700 hp de potencia, que van al eje trasero pasando por una transmisión automática de 10 marchas, o una manual de 6 para lo más puristas.

Pero claro, tenía que tener un punto negativo: su precio. Cada una de estas unidades costaría USD$395.000, que la deja en el segmento más alto de Ferrari, Lamborghini o Porsche. Pero eso no le ha impedido el hecho que la mitad de la producción del próximo año (50 unidades en total) ya se hayan vendido.

